El gobierno anunció un aumento sin precedentes en los precios de la gasolina y el diésel, con alzas de $370 y $580 por litro respectivamente, debido a la sincronización con los valores internacionales. Dicha medida impactará directamente al bolsillo de los chilenos, quienes con resignación aseguraron que “no había nada que hacer”, al ser consultados sobre dicho escenario.
El alza de $370 por litro en la bencina de 93 ya comienza a sentirse en el bolsillo de los automovilistas de la Región de Coquimbo. Dependiendo del tipo de vehículo, y de factores como su año y versión, llenar el estanque puede significar un gasto adicional que va desde los $12 mil hasta más de $22 mil, mientras que en el caso del diésel el impacto es aún mayor.
A nivel nacional, el incremento entrará en vigencia este jueves y afectará a la bencina de 93 octanos, cuyo precio actualmente bordea los $1.230 por litro. En la práctica, el efecto directo para los conductores dependerá de la capacidad del estanque de cada vehículo, la que varía según modelo, motorización y generación.
Para los autos más pequeños, como citycar y hatchback, el golpe es menor, aunque igualmente significativo. Estos vehículos suelen tener estanques de entre 35 y 40 litros, lo que se traduce en un aumento de entre $13 mil y $15 mil por carga completa.
En el segmento de sedanes —los más comunes en cuanto a uso familiar— el impacto se eleva. Con estanques que van desde los 43 a los 50 litros, llenar el tanque costará entre $16 mil y $18 mil adicionales, aproximadamente.
Por su parte, en los SUV y vehículos familiares de mayor tamaño, el alza se hace aún más evidente. Con capacidades que oscilan entre los 54 y 62 litros, el incremento puede superar los $20 mil cada vez que se llena el estanque.
Sin embargo, el mayor impacto se registrará en el diésel, cuyo precio subirá $580 por litro. Esto golpea especialmente a las camionetas, ampliamente utilizadas en la región. Con estanques que alcanzan entre 70 y 80 litros, el costo adicional por carga completa puede acercarse a los $50 mil.
Si se proyecta este escenario a un mes —considerando varios llenados— el impacto se multiplica. Un citycar podría gastar cerca de $50 mil adicionales, un sedán entre $60 mil y $70 mil, un SUV entre $75 mil y $90 mil, mientras que una camioneta diésel podría superar los $120 mil e incluso llegar a $150 mil más en combustible.
Cabe indicar que este incremento responde principalmente al alza del precio internacional del petróleo, sumado a ajustes en el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), que actualmente amortigua en menor medida las variaciones del mercado.
En este contexto, el tipo de vehículo vuelve a ser un factor clave en el gasto mensual de los hogares, marcando diferencias que pueden superar los $100 mil entre un auto compacto y una camioneta diésel.
Cabe señalar que los montos son referenciales y pueden variar según el modelo, año y versión de cada vehículo, pero permiten dimensionar el impacto real que tendrá esta alza en la economía diaria de los conductores.
El alza de $370 por litro en la bencina de 93 ya comienza a sentirse en el bolsillo de los automovilistas de la Región de Coquimbo. Dependiendo del tipo de vehículo, y de factores como su año y versión, llenar el estanque puede significar un gasto adicional que va desde los $12 mil hasta más de $22 mil, mientras que en el caso del diésel el impacto es aún mayor.
A nivel nacional, el incremento entrará en vigencia este jueves y afectará a la bencina de 93 octanos, cuyo precio actualmente bordea los $1.230 por litro. En la práctica, el efecto directo para los conductores dependerá de la capacidad del estanque de cada vehículo, la que varía según modelo, motorización y generación.
Para los autos más pequeños, como citycar y hatchback, el golpe es menor, aunque igualmente significativo. Estos vehículos suelen tener estanques de entre 35 y 40 litros, lo que se traduce en un aumento de entre $13 mil y $15 mil por carga completa.
En el segmento de sedanes —los más comunes en cuanto a uso familiar— el impacto se eleva. Con estanques que van desde los 43 a los 50 litros, llenar el tanque costará entre $16 mil y $18 mil adicionales, aproximadamente.
Por su parte, en los SUV y vehículos familiares de mayor tamaño, el alza se hace aún más evidente. Con capacidades que oscilan entre los 54 y 62 litros, el incremento puede superar los $20 mil cada vez que se llena el estanque.
Sin embargo, el mayor impacto se registrará en el diésel, cuyo precio subirá $580 por litro. Esto golpea especialmente a las camionetas, ampliamente utilizadas en la región. Con estanques que alcanzan entre 70 y 80 litros, el costo adicional por carga completa puede acercarse a los $50 mil.
Si se proyecta este escenario a un mes —considerando varios llenados— el impacto se multiplica. Un citycar podría gastar cerca de $50 mil adicionales, un sedán entre $60 mil y $70 mil, un SUV entre $75 mil y $90 mil, mientras que una camioneta diésel podría superar los $120 mil e incluso llegar a $150 mil más en combustible.
Cabe indicar que este incremento responde principalmente al alza del precio internacional del petróleo, sumado a ajustes en el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), que actualmente amortigua en menor medida las variaciones del mercado.
En este contexto, el tipo de vehículo vuelve a ser un factor clave en el gasto mensual de los hogares, marcando diferencias que pueden superar los $100 mil entre un auto compacto y una camioneta diésel.
Cabe señalar que los montos son referenciales y pueden variar según el modelo, año y versión de cada vehículo, pero permiten dimensionar el impacto real que tendrá esta alza en la economía diaria de los conductores.
“Hay que apretar el cinturón”
Desde que se anunció la medida, cientos de conductores comenzaron a repletar las bencineras a lo largo del país y La Serena no fue la excepción.
En este contexto, René, un conductor de aplicaciones que esperaba su turno para cargar combustible en una bomba de bencina de la capital regional, reconoció que esta alza “es muy preocupante, en serio, porque son 370 pesos por litro, entonces es mucho. Esperemos que el gobierno haga algo, que no sea la última palabra de lo que han dicho, ya que esto sí va a afectar realmente a la gente de clase media, los que trabajamos con el transporte”.
Según René, “como yo trabajo en aplicaciones me afecta un montón porque no sé qué va a pasar o cuál será la reacción de la gente en los servicios, si se puede subir un poco la tarifa, no lo creo. No sé qué van a hacer las aplicaciones, si ellos van a tomar alguna medida, pero por lo que he visto el gobierno va a mantener lo que dijo”.
Por su parte, Renán Galleguillos, quien también estaba esperando para cargar bencina, señaló que “el alza es normal porque es lo que está ocurriendo en el mundo y en todos lados, y se veía a venir”.
En cuanto a cómo pensaba afrontar este momento, sostuvo que “hay que apretar el cinturón no más, nada más y seguir trabajando”.
