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Miércoles, Enero 7, 2026

Agatha Christie, 50 años sin la maestra del misterio

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Reina, dama o maestra del misterio, nos dejó hace cincuenta años, pero aún es la escritora que más libros ha vendido en el mundo, más de dos mil millones de ejemplares en más de cien idiomas, solo superada por la Biblia y Shakespeare. Adelantada a su tiempo, viajó por exóticos países, surfeó en playas de Honolulu, tuvo dos maridos -uno catorce años menor-, conducía su propio coche e incluso protagonizó una misteriosa desaparición.

“Los mejores crímenes para mis novelas se me han ocurrido lavando los platos”, se dice que confesó la autora británica, madre de los inolvidables personajes Hércules Poirot y Miss Marple, cuyas aventuras siguen conquistando a generaciones.
Fallecida el 12 de enero de 1976, a los 85 años, en su casa de Wallingford (Oxfordshire), también tuvo tiempo para escribir otras novelas bajo el seudónimo de Mary Westmacott e incluso su propia autobiografía, que redactó durante quince años.

Educada para casarse.

“Una de las mejores cosas que te pueden tocar en la vida es una infancia feliz. La mía lo fue”, escribe Agatha Mary Clarissa Miller (tomaría Christie de su primer esposo) en sus memorias, comenzadas en Irak en 1950, finalizadas en 1965 en Wallingford y publicadas de forma póstuma en 1977.

De clase media alta y la pequeña de tres hermanos, nació el 15 de septiembre de 1890 en Ashfield, la casa familiar, una villa georgiana en Torquay, riviera inglesa, que sería derribada con los años. Allí quedan lugares que pisó o que inspiraron sus libros y sus fans acuden a recorrerlos y existen tours específicos.

Niña tímida de largos tirabuzones, inventaba amigos imaginarios y sufrió a los 11 años la pérdida de su padre -”la vida cobró un color muy distinto”-, pero pronto le surgió la escritura. Estando en la cama con gripe, su madre le sugirió que escribiese un cuento y le dio un cuaderno: “no tiene más que unas cuentas de lavandería, puedes comenzar el cuento ahora mismo”. Lo titularía ‘La casa de la belleza’, recuerda en su autobiografía.

Educada para casarse, Agatha recibió más de media docena de peticiones de boda, algunas de hombres con título y adinerados, pero acabaría casándose, el 24 de diciembre de 1914, con un piloto, el capitán Archibald Christie, que al día siguiente partía a combatir en la I Guerra Mundial.

“Hombre pequeño con un gran nombre”.

Como otras jóvenes, trabajó como enfermera voluntaria para los heridos de guerra y fue en el dispensario del hospital donde adquiriría conocimientos sobre venenos que utilizaría para sus relatos. Allí se le ocurrió escribir una historia policíaca y nacería uno de los detectives más famosos de la ficción, salvando a Sherlock Holmes.

Eligió a un belga, por los muchos refugiados de esa nacionalidad que había, “meticuloso, muy ordenado (…) con la cabeza llena de pequeñas células grises (…) sería un hombre pequeño con un gran nombre”: Hércules.
Su primera novela, ‘El misterioso caso de Styles’, ya con Hércules Poirot, se publicaría dos años después de escribirla, en 1920, por The Bodley Head tras algunos retoques y el rechazo de otras editoriales.

Su progresivo éxito literario, cuando ya era madre de su única hija, Roselind, y su vuelta alrededor del mundo por el trabajo de Archibald -África, Australia, Nueva Zelanda, “el país más hermoso que he visto nunca”, y Estados Unidos- no iría pareja a la felicidad, pues en poco tiempo perdería a su madre y su marido le plantearía el divorcio tras enamorarse de otra.

Desaparecida 11 días.

“De las dos cosas que más me han emocionado en mi vida, la primera fue mi coche”, un Morris Cowley gris, y “la segunda fue cenar con la reina en el Palacio de Buckingham”, destacaría asimismo en sus memorias.
Ese coche que cita también fue el que la policía encontraría cuando investigaba su desaparición, en diciembre de 1926, tras el ultimátum de su primer esposo.

Documentales y teleseries recuerdan ese episodio de once días que acaparó portadas de periódicos y que finalizaría al ser hallada sana y salva en el Swan Hydropathic Hotel de Harrogate, registrada con otro nombre, dicen que con el de la amante del marido.
Resurgiría y se convertiría en una escritora profesional a pesar de ser mujer, sus libros cada vez se comprarían más y se cruzaría en su camino un arqueólogo, Max Mallowan, al que acompañaría en sus trabajos por Egipto, Irak o Siria, donde de su imaginación seguían saliendo novelas de crímenes.

Alojada en la habitación 411 del Hotel Pera Palace de Estambul, que en la actualidad es muy solicitada, Agatha Christie escribiría uno de sus títulos más emblemáticos, ‘Asesinato en el Orient Express’, historia que llegó a ver convertida en película. Sir Max Mallowan fallecería en 1978, dos años después que su famosa esposa.

‘La ratonera’, 70 años ininterrumpidos en teatro.

La escritora británica también pudo ver representada en teatro ‘Testigo de cargo’, así como ‘La ratonera’, primeramente titulada ‘Tres ratones ciegos’, ideada para la emisora BBC, que le había encargado una obra corta para la reina María (esposa de Jorge V), lectora de sus libros.

Después alargaría la trama con nuevos personajes y haría historia en el teatro, representada ininterrumpidamente desde 1952, salvo en 2020 por la pandemia.

“Nunca pensé que tuviera un gran éxito entre mis manos ni nada parecido”, aseguraría la autora.
Los derechos de autor de ‘La ratonera’ se los legó a su nieto Mathew, “un regalo que le convertirá en el más rico de mis beneficiarios”, comentaría ella misma.

Pasiones humanas.

Los libros de Agatha Christie demuestran su conocimiento por las pasiones humanas, el amor, los celos, la codicia, la ira, el sacrificio… que mueven a sus personajes a protagonizar intrigas y misterios en los que tampoco faltan la ironía o la elegancia.
De las historias policíacas, sus preferidas fueron, según confesaría, ‘La casa torcida’ e ‘Inocencia trágica’, y la que menos le gustaba ‘El misterio del tren azul’.

No le faltaron los guiños a sus lectores, como en ‘Cartas sobre la mesa’, uno de “los casos favoritos de Hércules Poirot”, según su creadora, y donde advertía sobre las novelas policíacas: “Localicen a quien parezca haber tenido oportunidades de cometer el crimen y, en el noventa por ciento de los casos, habrán acertado”.

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