El balance 2026 dejó resultados desiguales en el interior de la provincia. Mientras algunos complejos lograron mantener ocupación en febrero gracias al calor, otros registraron baja afluencia y fuerte dependencia de eventos tradicionales como rodeos y clásicos deportivos. Desde Sernatur, destacaron una ocupación regional de hasta 80% en febrero, aunque reconocen desafíos de asociatividad.
El verano 2026 ya entra en su recta final y, con ello, comienza el tiempo de balances para el turismo rural del Limarí. Lejos de un escenario uniforme, la temporada dejó cifras y percepciones dispares según territorio, tipo de oferta y capacidad de atraer visitantes más allá de fechas puntuales.
En el sector de Carén, comuna de Monte Patria, el complejo Valle del Sol reportó una temporada “relativamente pareja” respecto al año pasado. Su administrador explicó que enero fue levemente más lento, en torno a un 5% menos que en 2025, pero febrero mostró una recuperación clara, con alta ocupación en las últimas semanas.
El factor climático jugó a favor. Las temperaturas extremas llevaron a muchas familias a buscar espacios con piscina y áreas verdes. “Las últimas semanas de febrero estuvimos bastante bien en ocupación”, indicó, agregando que el perfil del visitante también ha ido cambiando: mayor presencia de profesionales jóvenes con hijos, que optan por estadías cortas de dos o tres noches, priorizando tranquilidad y descanso.
Sin embargo, el optimismo es moderado. Marzo, advierte, suele marcar una baja abrupta, con reservas concentradas principalmente en fines de semana.
COMBARBALÁ: MENOR AFLUENCIA Y DEPENDENCIA DE EVENTOS
Un panorama más complejo se vivió en Combarbalá. Desde el Hostal Alto Algarrobal señalan que la temporada estuvo por debajo del promedio del año pasado, con una disminución notoria en la llegada de turistas.
“Hubo semanas con muy pocas reservas, muchas de ellas de trabajadores y no de visitantes propiamente tal”, explicó su administradora, quien estimó una ocupación cercana al 52% en comparación con 2025.
En esta comuna, el movimiento se activó principalmente en torno al tradicional clásico deportivo de febrero, instancia que permitió llenar el alojamiento durante ese fin de semana. No obstante, fuera de ese evento, la demanda fue baja.
Desde el rubro apuntan además a la falta de información turística formal y a la escasa articulación institucional como obstáculos para posicionar mejor la comuna como destino.
RÍO HURTADO: ENERO LENTO Y RODEO COMO SALVAVIDAS
En Río Hurtado, la realidad fue similar. La administradora de Cabañas Pachamama que además opera un restaurante, describió enero como malo y febrero apenas levemente superior, excluyendo los días del tradicional rodeo que se realiza en la zona.
“Cuando hay rodeo se llena, porque la gente reserva con anticipación, pero fuera de eso el movimiento es bajo”, comentó, enfatizando que gran parte de los visitantes llegan por eventos específicos y no necesariamente por una oferta turística integrada.
En su caso, la actividad gastronómica también se ve impactada. Muchos turistas desconocen que el recinto cuenta con restaurante, lo que refleja según explicó, la necesidad de fortalecer la promoción y visibilización de los servicios locales.
CIFRAS GENERALES DE LA REGIÓN
Desde el nivel regional, la mirada es más optimista. La directora regional de Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), Angélica Funes, realizó una evaluación positiva del comportamiento estival.
“La evaluación general de la temporada es positiva, mostrando un crecimiento sostenido en el flujo de turistas que consolidó una ocupación regional del 72% en enero y 80% en febrero en los principales destinos turísticos de la región”, señaló.
No obstante, al referirse específicamente al Limarí, la autoridad reconoció desafíos estructurales. “Para la provincia del Limarí, los retos principales radican en la asociatividad y la formalización de servicios turísticos. Esto permitirá ejecutar una estrategia de promoción efectiva para diferenciar sus atractivos estratégicos, tales como el turismo rural, el de naturaleza, así como también el astroturismo y el enoturismo”, indicó.
TURISMO CON POTENCIAL, PERO SIN CONSOLIDACIÓN SOSTENIDA
El balance general deja en evidencia una constante: el turismo rural del Limarí funciona mejor cuando se activa un evento masivo o cuando las condiciones naturales, como la disponibilidad de agua o infraestructura recreativa, resultan atractivas en medio de olas de calor. Sin embargo, fuera de esos factores, la demanda tiende a caer.
Para los emprendedores del interior, el desafío no solo pasa por atraer visitantes, sino por consolidar una oferta articulada que permita extender las estadías y sostener el flujo durante todo el año. Promoción, coordinación institucional y fortalecimiento de la identidad territorial aparecen como tareas pendientes en una provincia que busca en el turismo rural una alternativa económica frente a otros rubros que enfrentan dificultades.
Así, el verano 2026 no fue excepcional, pero tampoco uniforme. Entre repuntes en febrero y semanas lentas en enero, el turismo rural del Limarí deja una fotografía clara: el potencial existe, pero la consolidación sigue siendo un trabajo en proceso.
