La obra forma parte del denominado “Plan Escudo Fronterizo”, iniciativa del nuevo gobierno que contempla barreras físicas, tecnológicas y mayor presencia de personal en la zona limítrofe para frenar la inmigración irregular.
El presidente José Antonio Kast dio inicio este lunes a las obras de construcción de la primera zanja en la frontera con Perú y aseguró que el país “ha sido vulnerado por la inmigración ilegal”.
“Queremos usar las retroexcavadoras para construir un Chile soberano. Ese Chile soberano que ha sido vulnerado por la inmigración ilegal, por el narcotráfico y por el crimen organizado”, indicó el mandatario desde el Complejo Fronterizo Chacalluta, el principal paso fronterizo entre Chile y Perú.
La zanja, cuya construcción comenzó este lunes, tendrá una extensión de 30 kilómetros, además de tres metros de ancho y tres metros de profundidad, y se proyecta que esté terminada en un plazo de 90 días, según información oficial.
El exdiputado explicó que la medida no corresponde solo a una zanja, sino que forma parte de un “sistema integral” que incluye barreras físicas, tecnológicas y presencia humana, además de coordinación con otros países.
“Este es solo el comienzo. Serán muchos kilómetros los que se bloquearán”, afirmó Kast, quien ha manifestado públicamente su admiración por las políticas migratorias del expresidente estadounidense Donald Trump y por las estrategias de seguridad implementadas por el mandatario salvadoreño Nayib Bukele.
El denominado “Plan Escudo Fronterizo” fue una de las principales promesas de campaña del líder del Partido Republicano. La estrategia contempla, además, la construcción de muros y vallas de seguridad de hasta cinco metros de altura, cercos perimetrales electrificados, torres de vigilancia y radares térmicos.
“Lo planteamos en campaña y hoy podemos decir que comenzamos a frenar la inmigración irregular, que en los últimos años trajo a más de 180 mil personas a Chile. Hoy distintas naciones están impulsando medidas similares”, sostuvo el mandatario, quien asumió el cargo la semana pasada.
Según Kast, el impacto de la inmigración irregular en el país se refleja en la presión sobre los sistemas de salud, educación y vivienda.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la población migrante en Chile se ha duplicado desde 2017 y actualmente representa más del 8 % de la población. El organismo estima que más de 330 mil migrantes se encuentran en situación irregular, en su mayoría de nacionalidad venezolana.
No obstante, cifras oficiales indican que los ingresos irregulares por la frontera norte disminuyeron un 54 % el año pasado respecto del máximo histórico registrado en 2021, cuando se contabilizaron cerca de 56 mil casos.
