Este 6 de enero la máxima autoridad regional cumple un año en su cargo, aniversario por el que aprovechó hacer un balance del camino recorrido hasta ahora, así como también de las prioridades que vienen. En cuanto a obras para la zona, destacó el Teatro Regional y un gran parque tecnológico, entre otras. Además, se mostró contrario a eliminar la figura del delegado presidencial.
Ad portas de cumplir su primer año de administración al mando del gobierno regional, Cristóbal Juliá hizo un balance de este periodo, destacando el haber destrabado un número importante de proyectos que se mantenían estancados. “Empezamos a hacernos cargo de compromisos que llevaban años sin avanzar y hoy tenemos más de 728 iniciativas FNDR activas”, señaló.
“Lo más positivo es que estamos alcanzando sobre un 85% de ejecución presupuestaria real, sin ejercicios presupuestarios ni rebajas típicas que suelen hacer los servicios. Eso es muy positivo, porque significa que los recursos que el gobierno regional tiene asignados por ley están llegando efectivamente a los habitantes de la Región de Coquimbo. Ese, sin duda, es uno de los grandes hitos de este primer año de gestión”, agregó.
- ¿En qué falta avanzar y cuáles serán los objetivos para este año y los que vienen?
“Este año debemos seguir trabajando en temas que son fundamentales para la ciudadanía, como seguridad pública, salud, soluciones habitacionales, y el trabajo con organizaciones sociales. También hemos puesto un foco importante en el fomento al deporte de alto rendimiento, y vamos a continuar en esa misma línea. Además, queremos comenzar a desarrollar grandes proyectos de infraestructura que la región no tiene, especialmente en cultura, patrimonio, fomento productivo y desarrollo económico. Todo esto, por supuesto, coordinado estrechamente con el nuevo gobierno para avanzar de manera más rápida en aquello que es prioritario para la región”.
-Entre esos proyectos, ¿cuáles se podrían adelantar? Uno que se menciona es el Teatro Regional.
“El Teatro Regional es uno de nuestros principales objetivos. Para nosotros es muy relevante entregarle a la Región de Coquimbo una infraestructura cultural que se merece, y vamos a seguir impulsando con fuerza esta iniciativa. Además, estamos trabajando junto al Ministerio de Obras Públicas en mejoras para la ruta 41, a través de un convenio de programación. Queremos concretar las primeras licitaciones durante el primer semestre de este año, con el objetivo de avanzar en la pavimentación hasta el límite con Argentina. También seguiremos impulsando la internacionalización de la región, fortaleciendo la relación con nuestro país hermano y con otros mercados, posicionando a Coquimbo no solo como un polo turístico, sino también como un territorio atractivo para el desarrollo tecnológico”.
-Usted mencionó el tema de la ejecución presupuestaria. Durante gran parte del año fue baja y, en algunos momentos, la región estuvo entre las más rezagadas. Más allá de la cifra, ¿cuáles fueron las principales dificultades?
“Los principales problemas estuvieron asociados a la Ley de Presupuesto 2025, que fue muy restrictiva y nos impuso una serie de trámites que hacen que cada proyecto demore, en promedio, cerca de 10 meses. A eso se suma que la caja presupuestaria se abrió recién el 19 de febrero, lo que significó perder prácticamente dos meses de ejecución durante el año pasado. Con esas condiciones, es muy difícil mostrar cifras altas en los primeros meses del año. Además, la DIPRES tuvo un rol relevante, ya que en varias ocasiones retrasó iniciativas sin entregar argumentos técnicos claros. Sumado a eso, nos encontramos con una cartera de proyectos prácticamente nula y con todo muy atrasado. Aun así, creo que sorteamos bastante bien estas dificultades. El año anterior la ejecución presupuestaria real fue del 43%, y hoy ya sabemos que superamos el 85%, con altas probabilidades de llegar incluso sobre el 90% real efectivo cuando se cierre el año contable en enero. Así es como funciona el sistema, aunque a uno no le gustaría que toda la ejecución se concentre a fin de año. La buena noticia es que la Ley de Presupuesto 2026 es mucho más flexible para los gobiernos regionales, lo que nos permitirá ser más ejecutivos y ágiles en la gestión presupuestaria”.
-¿Se perdió algún programa o se dejó de hacer algo con el presupuesto 2025, considerando que se llegó al 85%?
“No, absolutamente nada. Al contrario, si llevamos esto a números estrictamente reales, incluso podríamos superar el 100%, porque tenemos una cartera de arrastre. Estamos cubriendo iniciativas que vienen desde 2024 e incluso de 2023. Aquí no se pierde nada. No es efectivo eso de que se devuelve la plata. Los recursos se transfieren mes a mes y lo que no se alcanza a cubrir en un año se sigue financiando al siguiente”.
-Remontándonos a un año atrás, el gobierno regional venía con dificultades tras la gestión anterior. ¿Cómo encontró la institución?
“Nos encontramos con un gobierno regional sumamente desordenado. Ese es un trabajo silencioso que muchas veces no se ve, pero que aún seguimos realizando. Todavía estamos ordenando las cuentas, mejorando procesos, incorporando tecnologías y haciendo más eficiente la gestión. También nos encontramos con funcionarios que no lo estaban pasando bien producto de ese desorden. Hoy podemos decir que estamos terminando ese proceso, con un mejor ambiente laboral, lo que es clave para lograr buenos resultados. Fue difícil al comienzo, pero más que quedarnos en la queja, nos pusimos a trabajar de inmediato, y esos son los frutos que hoy estamos viendo”.
-¿Qué fue lo más complejo que encontraron al interior del gobierno regional?
“La verdad es que no hubo nada especialmente complejo al interior del gobierno regional. A mi juicio, lo más difícil durante este año fue la relación con DIPRES, porque lamentablemente muchas veces no existían argumentos técnicos claros que nos permitieran entender qué estábamos haciendo mal. Cuando uno comete un error, espera que la contraparte lo señale para poder corregirlo, y eso no siempre ocurrió. Diría que fue más complejo lidiar con DIPRES durante este año que con los problemas internos del gobierno regional, que son los que cualquier servicio público puede tener. No hubo nada particularmente delicado o imposible de sortear”.
RELACIÓN CON AUTORIDADES
-¿Cómo ha sido la relación con otras autoridades? En particular, ¿con el delegado presidencial, que es la contraparte del gobierno?
“La verdad es que ese ha sido otro aspecto muy positivo de este año. Me encontré con un delegado presidencial, Galo Luna, con quien hemos tenido una excelente relación. Lo mismo ha ocurrido con los delegados provinciales: con Eduardo Alcayaga en Limarí, con quienes estuvieron en Choapa, y en general con todas las autoridades. Más allá de que tengamos colores políticos distintos, desde el primer día ha primado el diálogo. El delegado siempre ha estado disponible y hemos trabajado en conjunto de manera muy positiva. Nunca hemos tenido una discusión o un conflicto que haga pensar que la relación pueda quebrarse. Nos ha tocado enfrentar temas complejos, como la mosca de la fruta o el tema de las veranadas, y hemos salido adelante trabajando en conjunto. En ese sentido, la relación con el representante del Presidente en la región ha sido muy buena, al igual que con los seremis del actual gobierno. Esperamos que a partir del 11 de marzo ese mismo espíritu se mantenga, donde el diálogo y el interés superior —que son los habitantes de nuestra región— sigan siendo la prioridad”.
-Una de las promesas del Presidente Boric fue eliminar la figura del delegado presidencial, lo que finalmente no ocurrió. ¿Usted estaría a favor de mantenerla o de eliminarla en un próximo gobierno?
“A mi parecer, todavía no están dadas las condiciones para eliminar la figura del delegado presidencial. De hecho, creo que fue positivo que esa promesa no se haya cumplido. Todo esto tiene marcos legales y constitucionales que hay que respetar. Lamentablemente, la ley que crea la figura de los gobernadores regionales no es una buena ley y eliminar al delegado hoy podría generar graves problemas administrativos. No es llegar y eliminar esta figura. Eso se lo comenté en su momento a la ex ministra Tohá, y creo que el propio gobierno se dio cuenta de que hacerlo habría significado un desastre administrativo”.
-La prensa ha dado a conocer algunas diferencias con la alcaldesa Daniela Norambuena. ¿Cómo es su relación con ella?
“Muy bien, la verdad es que muy bien. Siempre existen trascendidos, pero son solo eso. Con la alcaldesa estamos trabajando de muy buena manera, al igual que con los 15 alcaldes y alcaldesas de la Región de Coquimbo. Mi objetivo es estar presente en todas las comunas y que todos sientan que el gobierno regional es un aliado, más allá de los colores políticos. Aquí lo importante es la región, no favorecer a unos por sobre otros. Con la alcaldesa tenemos una muy buena relación y estamos desarrollando proyectos muy interesantes que en su momento daremos a conocer, porque también nos interesa que a La Serena le vaya bien”.
-¿Cómo proyecta el trabajo con el gobierno central a partir de marzo?
“Creo que va a ser un trabajo fluido y muy positivo, tal como lo ha sido con el actual Presidente Boric. Ya me reuní hace unos días con el Presidente electo y me parece que vamos a tener una relación de trabajo muy fluida. Esperamos que le vaya bien, porque si le va bien al Presidente, les va bien a los gobernadores; si les va bien a los gobernadores, le va bien a la región. Todos queremos un país que crezca, que reduzca el desempleo —que aún está sobre el 8%— y que avance en temas clave como seguridad, migración, empleo y salud. Tenemos tres hospitales en construcción y es fundamental que luego cuenten con especialistas e insumos, para no terminar con elefantes blancos. En ese sentido, estamos totalmente disponibles para trabajar de manera conjunta, para que esta región sea un aliado del gobierno central y podamos posicionarla mejor. La idea es que a todos nos vaya bien y que la Región de Coquimbo siga avanzando”.
