El actual diputado sería anunciado por el nuevo gobierno y su eventual designación sorprende por su cercanía a Demócratas y no a Republicanos. Su perfil profesional y capacidad de diálogo explicarían la decisión.
El actual diputado Víctor Pino Fuentes sería designado como próximo delegado presidencial regional de Coquimbo, según antecedentes recabados El Ovallino.
Su nombre se haría público durante las próximas horas, transformándose en una de las sorpresas políticas al interior de las colectividades afines al gobierno entrante.
De concretarse, sería además uno de los pocos delegados del país que no pertenece a las filas del Partido Republicano, colectividad del Presidente electo José Antonio Kast, quien asumirá el 11 de marzo.
Pero, ¿qué motivó su elección? Cercanos a su entorno político apuntan a varios factores. Uno de ellos sería el peso político del senador Matías Walker y de Ximena Rincón, líderes de Demócratas —partido al que hoy está ligado—, quienes habrían impulsado su nombre para la región, especialmente Walker, considerando su presencia territorial y experiencia parlamentaria.
Si bien algunos cuestionan su trayectoria por llevar pocos años en la primera línea política, quienes respaldan su nominación sostienen que precisamente en ese período mostró habilidades de articulación.
Durante su paso por la bancada del Partido de la Gente (PDG), desde el primer año ejerció un rol integrador, manteniendo la puerta abierta a nuevos integrantes.
La bancada comenzó el período legislativo con siete miembros y posteriormente sumó a la exrepublicana Gloria Naveillán y al diputado Enrique Lee, electo en cupo del PRI. Con el tiempo, Pino también participó en diversos proyectos de ley y adquirió manejo político tanto dentro como fuera de la Cámara.
No obstante, sus detractores apuntan a la movilidad partidaria como un punto débil. Electo diputado por el PDG, en diciembre de 2022 se integró al partido en formación, Avancemos Chile, y en enero de 2024 pasó a Demócratas. Es decir, en cuatro años ha militado en tres colectividades, lo que algunos interpretan como falta de consistencia política.
En ese mismo contexto, estiman que dichos cambios pudieron influir en su resultado electoral más reciente: tras obtener más de 9 mil votos en su elección inicial, en la última parlamentaria alcanzó poco más de 2.700 sufragios.
Aun así, en distintos sectores reconocen que posee la “muñeca política” necesaria para ejercer el cargo de delegado presidencial. Su perfil profesional también habría pesado en la decisión, en línea con el criterio del Presidente electo de combinar experiencia técnica y política en su equipo de gobierno.
Según su currículum, cursó la carrera de Administración de Empresas en la Universidad de Antofagasta e Ingeniería Comercial en la Universidad Central. Cuenta además con diplomados en Gestión de Recursos Humanos y Administración de Personas en la Universidad Católica del Norte, Gestión de Negocios en la Universidad Pedro de Valdivia, y estudios de Negociación y Liderazgo Ejecutivo en la Pontificia Universidad Católica de Chile.
En el ámbito laboral se desempeñó durante 13 años como gerente de VPF Servicios y gerente de cuentas en Latam. También ejerció ministerios religiosos como obispo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Antofagasta.
Quienes lo conocen destacan su seguridad al momento de tomar decisiones, capacidad de diálogo y trabajo en equipo, cualidades que han sido consideradas en la selección de los nuevos delegados presidenciales.
En el plano personal, está casado con Rosa Santibáñez Andrade y es padre de cuatro hijos.
De confirmarse el anuncio, deberá encabezar la representación del ejecutivo en la región a partir del cambio de mando de marzo próximo.
