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Martes, Marzo 31, 2026

Limarí enfrenta crítica situación hídrica: impacto en cultivos, empleo y economía local

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La proyección de una eventual interrupción del riego, en caso de no registrarse lluvias en las próximas semanas, podría traducirse en pérdida de cultivos permanentes, paralización de siembras y efectos en cadena que alcanzarían el empleo agrícola y el precio de los alimentos. Autoridades y regantes advierten un escenario sin holguras.

En la provincia del Limarí, el escenario hídrico continúa tensionándose. A los bajos niveles de los embalses, que ya marcan una temporada ajustada, se suma una advertencia que comienza a instalarse con mayor fuerza: si no se registran precipitaciones en las próximas semanas, el sistema podría llegar a mayo sin disponibilidad de agua para riego.

Más allá de la proyección, el foco se traslada a las consecuencias concretas que este escenario podría tener en el territorio. Desde la Junta de Vigilancia del Río Limarí, Río Grande y sus afluentes explican que el impacto sería inmediato y diferenciado, dependiendo del tipo de cultivo y del sistema de abastecimiento.

“En los cultivos como cítricos y paltos, el daño puede ser significativo, incluso con pérdida total”, advirtió su presidente, José Eugenio González, al referirse a los frutales de hoja persistente, que requieren riego durante todo el año. A diferencia de éstos, los cultivos de hoja caduca o anuales pueden ajustar su demanda hídrica en invierno o incluso suspender su producción, lo que reduce el riesgo de pérdidas estructurales.

En ese contexto, el dirigente explicó que el impacto no será uniforme en la provincia. Mientras los sectores que dependen de los embalses podrían enfrentar un corte total del riego, aquellos abastecidos por caudales de ríos tendrían una disponibilidad limitada, lo que obligará a una gestión más restrictiva del recurso.

Decisiones inmediatas en el campo

De concretarse este escenario, los agricultores deberán tomar decisiones en el corto plazo, priorizando el uso del agua disponible. Esto podría traducirse en la mantención de ciertos cultivos en desmedro de otros o, derechamente, en la suspensión de siembras de temporada.

Sin embargo, en el caso de los cultivos permanentes, las alternativas son acotadas. “En los cultivos permanentes el daño es significativo, es pérdida total prácticamente”, reiteró González, enfatizando que la falta de riego no solo afecta la producción de una temporada, sino que compromete la viabilidad futura de los huertos.

El panorama, además, está estrechamente ligado al comportamiento climático. “Es absolutamente dependiente de las lluvias y de la nieve, que permite mantener los caudales de los ríos en primavera y verano”, explicó, advirtiendo que la ausencia de acumulación nivosa reduce significativamente la seguridad hídrica de la cuenca.

Impacto en cadena: empleo y precios

Desde el ámbito político, el consejero regional Carlos Ramos advirtió que las consecuencias de un eventual corte de riego no se limitarían al sector agrícola, sino que tendrían efectos directos en la economía local. “Si no hay agua para riego, no habrá cultivo y eso va a generar un problema mucho más grande en la provincia”, sostuvo.

En esa línea, señaló que la disminución en la producción podría generar un alza en los precios de frutas y verduras, debido a la menor oferta y a la necesidad de abastecerse desde otras zonas del país. “Esto va a encarecer los alimentos y va a golpear el bolsillo de la gente”, indicó.

A ello se suma el impacto en el empleo agrícola, una de las principales fuentes laborales del territorio. “Muchas personas que dependen del trabajo agrícola podrían quedar sin empleo”, agregó, advirtiendo que el escenario podría profundizar la situación económica de familias que dependen directamente de esta actividad.

Pérdida de hectáreas y reducción de la actividad agrícola

Una mirada que es reforzada por el consejero regional Max Aguirre, quien planteó que la situación responde a un problema de carácter estructural en la provincia. “La falta de agua hoy día genera una crisis estructural importante”, afirmó, agregando que este escenario es el resultado de años de déficit hídrico acumulado.

En ese contexto, detalló que en los últimos cinco años se han perdido cerca de 10 mil hectáreas productivas en el Limarí, en un escenario donde los principales embalses se encuentran en niveles críticos. “Esto ha generado una disminución importante de la superficie agrícola, con efectos directos en el empleo y también en la migración de mano de obra hacia otros sectores”, indicó.

“Hoy día necesitamos inversiones importantes para asegurar el abastecimiento de agua, no solo para el consumo humano, sino también para la agricultura”, sostuvo el consejero, planteando que iniciativas como la desalación deben ser consideradas como parte de la estrategia futura para la provincia.

Desde El Ovallino se realizaron consultas al gobierno regional para conocer la postura del gobernador respecto a este escenario, sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.

Así, la posibilidad de quedarse sin agua para riego en mayo instala un escenario de alta incertidumbre en la provincia, donde las decisiones que se adopten en las próximas semanas y el comportamiento de las precipitaciones serán clave para definir el alcance real de sus impactos.

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