La máxima autoridad regional descartó recibir órdenes en la conducción de la región y recordó que no tiene militancia política.
El gobernador regional, Cristóbal Juliá, en entrevista con Diario El Día señaló que siempre existirán críticas duras, refiriéndose a los emplazamientos que ha recibido por parte de crianceros del Limarí y del alcalde de Monte Patria, quienes han planteado que sus palabras deben ir acompañadas de gestión.
Además, descartó recibir lineamientos de parte del Gobierno.
-¿Qué podría decir sobre el momento en que está el Gobierno Regional?
“Estamos empezando una nueva etapa. El año pasado tuvimos que echar a andar un buque que estaba prácticamente detenido; ordenar la casa y resolver muchas situaciones urgentes más que importantes. Hoy estamos en un muy buen pie: todo está ordenado, las cuentas están claras y los equipos están afiatados, lo que nos permite comenzar a darle un sello a nuestra gestión”.
-¿Cree que las críticas que han surgido tienen que ver con la política?
“Uno siempre va a estar expuesto a críticas, sean justificadas o no. Es necesario saber matizar, entender y analizar por qué se producen. En ese sentido, creo que las críticas que se han planteado durante este periodo son válidas, porque muchas veces también hay desconocimiento sobre lo que hace un Gobierno Regional. Por ejemplo, contamos con 150 funcionarios, mientras que hay municipalidades en la región que tienen más de 1.000, y nosotros debemos abarcar todo el territorio”.
-Pero algunas han sido bastante duras, como el alcalde de Monte Patria y los crianceros, que lo acusan de que habla mucho y gestiona poco.
“Sí, bueno, siempre va a haber críticas duras; insisto, muchas de ellas también responden a cierto desconocimiento, pero lo importante es dar respuesta. Esta semana nos comunicamos con los crianceros y les explicamos por qué ha habido atrasos en los recursos, lo que es plenamente justificable y, además, escapa a nuestra propia labor”.
-Usted también criticó al alcalde de Coquimbo, por ejemplo. ¿Por qué esa crítica? ¿Teme, como dicen, que se esté postulando a gobernador en un par de años más?
“No, para nada. El objetivo del comentario radica en que las personas no queremos este tipo de polémicas que desvían la atención de lo importante. Aquí debemos concentrarnos en ejecutar y dar soluciones. Cuando se dice que la región está descabezada, para mí eso no es real, porque contamos con un delegado presidencial y un gobernador, que es la máxima autoridad regional. Por lo tanto, no está descabezada. Por ejemplo, el año pasado estuvimos más de tres meses sin seremi de Obras Públicas, una cartera sumamente importante, y nadie habló de que la región estuviera descabezada. Hay que darle tiempo a los procesos”.
-¿De ahí viene eso de que el Gobierno no estaría preocupado de esta región?
“Viene precisamente porque estuvimos en una reunión con el ministro de Obras Públicas y, claro, uno esperaría —y eso tiene que ver con el amor que uno siente por la región— que el ministro me dijera: ‘Gobernador, mañana mismo vamos a estar con usted en la región trabajando y haciendo todo lo que su región necesita’. Eso es lo que uno esperaría, pero también comprendemos que estamos en un escenario complejo, donde factores externos influyen en el desarrollo del país y, por lo tanto, el ministro debe abordar 16 regiones”.
-Pero más allá de eso, a usted se le notó decepcionado del ministro y del Gobierno.
“Es que lógico, porque, insisto, el año pasado estábamos bajo un gobierno donde lamentablemente teníamos que salir a dar puntos de prensa para lograr los objetivos. En los últimos tres meses del año pasado no se nos transfirieron todos los recursos gestionados con la Dipres; nos entregaron una deuda flotante tremenda. Lo que queremos ahora es recuperar todo el tiempo perdido durante la gestión pasada”.
-En Limarí han planteado que se quedarán sin agua. ¿Cómo está analizando esa situación como Gobierno Regional?
“Es un escenario sumamente complejo. Si este año no tenemos precipitaciones, es altamente probable que el racionamiento aparezca como un fantasma para la provincia de Limarí. Estamos disponiendo de recursos y mañana (hoy), con el subsecretario, le vamos a hacer ver el tema crítico y que necesitamos que se aborde a la Región de Coquimbo como una región en emergencia hídrica y que no podemos seguir esperando una desalinizadora o embalses; necesitamos inyección de recursos ahora ya para ir en ayuda de los agricultores y asegurar el consumo humano”.
-¿Y en ese sentido le preocupan las medidas económicas que está tomando el Gobierno?
“Espero que las medidas, que creo van en la dirección correcta por el déficit fiscal, pero nada me indica que no vayan en desmedro de todas las ayudas sociales que tienen que llegar a la región para temas tan delicados como la escasez hídrica”.
-¿Cómo ve los efectos de la guerra para esta región? ¿Está preocupado o asustado?
“Siempre los más perjudicados somos las regiones, porque todo se hace en Santiago y nosotros dependemos mucho del transporte para los bienes y servicios. Además, tenemos índices de cesantía altos y una escasez hídrica que afecta la migración rural hacia sectores urbanos. El factor externo nos afecta profundamente, pero tenemos confianza en que se adopten medidas necesarias para que este problema no sea pagado por las regiones. El tema de los combustibles pasa en todo el mundo; hay que apretarse el cinturón, pero eso no puede ir en desmedro de las personas más vulnerables”.
-Con toda esta preocupación, ¿cómo pretende avanzar más rápido en la ejecución presupuestaria?
“La ejecución presupuestaria para nosotros este año no es problema. El año pasado fue un tema de discusión porque no había una cartera de proyectos. Ahora tenemos una cartera robusta y estructurada. De hecho, vemos con más preocupación que no nos vayan a alcanzar los recursos para lograr los compromisos. Este año vamos a tener que priorizar en qué vamos a ejecutar, porque tenemos muchos proyectos que estaban estancados”.
-Para eso necesita buena relación con el Consejo Regional. ¿Cómo está esa relación?
“Está buena. El año pasado fue una muy buena relación y este año va en el mismo espíritu. Más allá de los colores políticos, todos entendemos que se perdieron muchos años en nuestra región y no podemos darnos el lujo de entrampar proyectos por temas personales. Nos reunimos todos los lunes antes de los plenarios para escuchar sus necesidades. Me interesa que los recursos lleguen equitativamente a Choapa y a comunas aisladas como La Higuera, Canela o Combarbalá”.
-¿Teme usted que, por la situación económica y externa, podría ser objetivo principal de críticas políticas por parte de la oposición?
“Uno siempre va a estar sometido a críticas. Muchas veces se politizan temas sensibles para lograr réditos políticos, pero pienso que los políticos de nuestra región van a estar a la altura. Yo nunca he sido de la idea de estar pegándole al gobierno anterior; el año pasado no caí en la crítica a la exgobernadora constantemente para justificar falta de ejecución. No tengo temor a que me critiquen; uno puede equivocarse y parte del aprendizaje es ese”.
-Evópoli se ha distanciado del Gobierno en algunos temas. ¿Ha recibido alguna señal interna en ese sentido?
“Es que yo no soy militante de Evópoli. Ellos me acogieron y me apoyaron bastante cuando me presenté y estoy muy agradecido, pero después pasé a ser el representante de la coalición Chile Vamos. Al no tener una militancia, yo no le respondo a los partidos políticos. No he tenido ninguna directriz política respecto al gobierno actual. Presiones políticas no he recibido de ninguna parte. Me relaciono con la UDI y RN porque fueron parte de mi llegada al cargo”.
