Con esperanza y mirada de futuro, voces de distintas edades y realidades coinciden en el anhelo de avanzar sin perder la cohesión social ni la identidad local en este nuevo año 2026. Lluvias, trabajo, seguridad, deporte, progreso, además de respeto por el entorno y los animales aparecen como los principales anhelos de la comunidad ovallina.
El término de un año siempre invita a hacer balances, pero también a proyectar esperanzas. En el centro de Ovalle, entre veredas concurridas, vitrinas comerciales y encuentros cotidianos, vecinos y vecinas compartieron sus deseos para el 2026. Más allá de las diferencias generacionales y de oficio, los relatos recogidos en terreno revelan un sentir común: la necesidad de bienestar, tranquilidad y oportunidades, en un contexto marcado por la sequía, la inseguridad y los desafíos económicos.
La sequía como preocupación transversal
Para muchos, el punto de partida es la paz y la salud. Carmen Alfaro expresa un anhelo transversal: vivir con mayor calma en tiempos complejos. “Espero que el próximo año sea de bienestar, salud, amor y harta paz, porque estamos viviendo tiempos difíciles y hace falta estar tranquilos”, señaló. A ese deseo suma una preocupación que cruza a toda la provincia: la falta de lluvias. La sequía, afirma, no solo golpea al mundo rural, sino que condiciona la vida completa de la región.
La escasez hídrica vuelve a aparecer en la voz de Juan Nuñes Yañes, quien vincula el futuro de la ciudad con la unidad familiar y el compromiso comunitario. “Me gustaría que Ovalle siga progresando, pero con apoyo de todos, no solo del municipio. También debemos ser más conscientes con el agua, porque hay poblaciones y localidades rurales que están en una situación crítica”, plantea. Su mirada pone el acento en la corresponsabilidad: avanzar como ciudad requiere tanto gestión pública como participación ciudadana.
Trabajo, seguridad y proyección de ciudad
Desde otra vereda, la preocupación por el trabajo y la seguridad se instala con fuerza, especialmente entre los adultos mayores. Mauricio Barraza manifestó su preocupación por el aumento de la delincuencia y el deterioro de la convivencia. “Para este 2026 deseo que haya más trabajo, bienestar y salud. Ojalá el próximo año disminuya la delincuencia y exista más respeto por los animales, porque el maltrato es algo que preocupa”, comentó, reflejando una mirada que cruza lo social con lo ético.
El comercio local aporta una mirada distinta, más proyectiva. Carmen Vega, comerciante del centro, mezcla un deseo íntimo con una aspiración urbana. “Mi mayor anhelo es que mis hijos puedan salir de la universidad y creo que se va a cumplir”, comentó. Pero su mirada va más allá de lo personal. Para ella, el desarrollo de Ovalle pasa por fortalecer el turismo desde la identidad. “La ciudad debería mostrar su historia, sus puentes, parques y árboles. Muchos ni siquiera saben que existen estos símbolos. Me gustaría que los turistas los conocieran”, sostiene, apuntando al patrimonio como motor de crecimiento económico y cultural.
Deporte y espacios que fortalecen la comunidad
La voz joven se expresa a través del deporte. Bruno Fichelman, basquetbolista ovallino, destaca los avances en apoyo a las actividades deportivas y el uso de los espacios públicos. “Se han hecho campeonatos de fútbol, básquetbol, vóleibol y otros deportes. Me gustaría que el próximo año siga así y que más gente vaya como público, porque eso genera comunidad y termina de consolidar los espacios”, señala. Su deseo no se limita al rendimiento deportivo, sino a la construcción de una ciudad activa y participativa.
Una mirada distinta, pero complementaria, es la de quienes han llegado desde otros países y hoy forman parte de la vida local. Grecia Salas, colombiana residente en Ovalle, valora aspectos que a veces pasan inadvertidos para los propios habitantes. “Me gusta mucho que la ciudad esté limpia y ojalá siga así. Veo que Ovalle crece y mejora”, comenta. Sin embargo, también identifica tareas pendientes. “Se podría mejorar la seguridad, especialmente en el centro. Como extranjera, agradezco cómo se vive aquí”, añade, combinando gratitud con una observación crítica.
Los deseos recogidos dibujan un retrato claro del momento que atraviesa Ovalle. Hay reconocimiento a los avances, pero también conciencia de las brechas que persisten. La sequía, el empleo, la seguridad, el respeto por los animales y la necesidad de fortalecer la identidad local se repiten como ejes de preocupación y esperanza. De cara al 2026, la comunidad ovallina no solo espera un mejor año, sino también mayor compromiso colectivo para construir una ciudad más justa, segura y cohesionada.
