Carolina Torrejón y Alexander Luna con un fallo unánime del jurado y tras una exigente semana de competencia en el Campeonato Nacional de Cueca Jóvenes del Aconcagua, se coronaron campeones entre 16 parejas del país, consolidando un hito para la comuna y convirtiéndose en referente para las nuevas generaciones cuequeras de la zona.
Una semana intensa, marcada por ensayos, convivencia y jornadas de alta exigencia, culminó con un resultado que aún les cuesta dimensionar. Carolina Torrejón y Alexander Luna se coronaron campeones en el Campeonato Nacional de Cueca Jóvenes del Aconcagua, certamen que reunió a representantes de distintas regiones del país.
“Fue un sentimiento inexplicable, no podría describirlo en una sola palabra. Todo lo que vivimos en el camino se vino a la mente y sentimos que por fin el sueño se hizo realidad”, expresó Carolina, al recordar el momento en que escucharon su nombre como ganadores.
La final comenzó cerca de las 20:30 horas, en una jornada donde el nerviosismo y la emoción acumulada durante la semana se hicieron presentes. “En la noche final se sienten muchas cosas: nervios, ansiedad y también un poco de pena, porque se vive una experiencia muy linda compartiendo con parejas de otras regiones”, comentó Alexander.
Minutos antes de salir al escenario, la pareja se reencontró con sus preparadores y familiares en el área de calentamiento. Allí, el mensaje fue claro: confiar en el trabajo realizado. “Ya no quedaban tantos nervios, solo queríamos salir a demostrar todo lo que habíamos preparado y disfrutar”, añadió.
UN CAMINO QUE NO FUE FÁCIL
El triunfo no fue casual. Detrás del título hubo un proceso que ambos describen como complejo y exigente. Incluso, según relató Carolina, hasta el día previo al viaje surgieron dudas.
“Hasta el día anterior de irnos nos cuestionamos si en verdad teníamos que viajar. Fue un proceso difícil, con muchas complicaciones, pero hoy sentimos que todo valió la pena”, señaló.
La preparación implicó trasladarse constantemente entre regiones para entrenar con sus preparadores en Copiapó y La Serena, además de compatibilizar estudios y responsabilidades personales. “Nuestra prioridad siempre fue ensayar. Dejamos muchos compromisos familiares y personales de lado por perseguir este sueño”, explicó Carolina.
En el caso de Alexander, la rutina incluyó viajes desde Valparaíso, donde cursa estudios universitarios. “Salía de la universidad y viajaba para ensayar los fines de semana. Fueron muchas horas de trayecto y sacrificio”, detalló.
Ambos coinciden en que el respaldo familiar fue clave, tanto en lo emocional como en lo económico, considerando los gastos asociados a vestuario, traslados y preparación.
UN CAMINO QUE NO FUE FÁCIL
El triunfo no fue casual. Detrás del título hubo un proceso que ambos describen como complejo y exigente. Incluso, según relató Carolina, hasta el día previo al viaje surgieron dudas.
“Hasta el día anterior de irnos nos cuestionamos si en verdad teníamos que viajar. Fue un proceso difícil, con muchas complicaciones, pero hoy sentimos que todo valió la pena”, señaló.
La preparación implicó trasladarse constantemente entre regiones para entrenar con sus preparadores en Copiapó y La Serena, además de compatibilizar estudios y responsabilidades personales. “Nuestra prioridad siempre fue ensayar. Dejamos muchos compromisos familiares y personales de lado por perseguir este sueño”, explicó Carolina.
En el caso de Alexander, la rutina incluyó viajes desde Valparaíso, donde cursa estudios universitarios. “Salía de la universidad y viajaba para ensayar los fines de semana. Fueron muchas horas de trayecto y sacrificio”, detalló.
Ambos coinciden en que el respaldo familiar fue clave, tanto en lo emocional como en lo económico, considerando los gastos asociados a vestuario, traslados y preparación.
FALLO UNÁNIME Y COMPETENCIA REÑIDA
El campeonato reunió a 16 parejas en competencia y según relatan, el nivel fue alto hasta el último día. Sin embargo, el resultado fue categórico.
“Obtuvimos el título de manera unánime. Todos los jueces votaron por nosotros como campeones”, explicó Alexander, destacando que la deliberación fue más breve de lo habitual, lo que evidenció el consenso del jurado.
REPRESENTAR A PUNITAQUI
Más allá del logro personal, la pareja destacó el significado territorial del triunfo. “Es un sueño ser los primeros campeones de Chile que tiene Punitaqui”, afirmó Alexander, subrayando que el título puede convertirse en un impulso para nuevas generaciones.Para Carolina, el triunfo tiene un significado especial. “Siempre fue un sueño representar a Punitaqui. Sentía que le debía este logro a mi comuna, a nuestra gente que me ha visto crecer desde pequeña”, afirmó.
La pareja subraya que este logro puede transformarse en un impulso para los jóvenes talentos locales. “En nuestra comuna hay chicos muy talentosos que muchas veces no tienen las oportunidades de salir a competir fuera. Nosotros queremos que sepan que sí se puede”, agregó Carolina.
LO QUE VIENE
Tras la coronación, el objetivo inmediato será cumplir con las actividades propias del año como campeones nacionales y disfrutar el reconocimiento. Más adelante, evaluarán nuevos desafíos, siempre considerando sus estudios y proyectos personales.
“Que nunca dejen de soñar, que insistan y persistan, porque tarde o temprano los sueños se pueden cumplir”, concluyó Carolina.
Más allá del trofeo, el título obtenido en el Aconcagua representa una señal potente para el territorio. Desde una comuna pequeña del Limarí, una pareja logró posicionarse en lo más alto del circuito juvenil, demostrando que el esfuerzo compartido y la convicción pueden transformar años de preparación en una victoria histórica para Punitaqui.
