La presidenta del Tribunal de Alzada de La Serena reconoció que al interior del Poder Judicial existe un intenso trabajo tras los casos de corrupción conocidos y el impacto que estos han generado, pero aseguró que se están adoptando medidas para corregir errores y fortalecer la institución.
La nueva presidenta de la Corte de Apelaciones de La Serena, Gloria Negroni Vera, delineó el trabajo que desarrollará durante su año al frente del tribunal de alzada.
La magistrada abordó los problemas protagonizados por algunos exmiembros del Poder Judicial, señalando que se trata de un grupo reducido, pero que igualmente se debe trabajar para corregir errores y recuperar confianzas.
-¿Cómo asume este cargo de alta responsabilidad?
“Con mucho compromiso, con mucha responsabilidad y mucha emoción. Se trata de un gran desafío. Asumir una presidencia en una jurisdicción y un territorio tan hermoso y diverso como es la Región de Coquimbo implica estar al frente de una institución histórica y tradicional, pero que a la vez debe modernizarse. Debe estar acorde a los requerimientos de los usuarios internos , de las personas que trabajan al interior del Poder Judicial, y de los usuarios externos, quienes nos demandan una justicia oportuna, eficiente, eficaz y con un lado humano importante. Creo que tenemos que reflexionar sobre los grandes cambios que estamos viviendo al interior del Poder Judicial a partir de lo ocurrido en los últimos tiempos. No podemos desconocer que hemos sido removidos por situaciones que, sin duda afectaron a un grupo pequeño de personas, pero que tienen un efecto en el total del Poder Judicial puesto que hace unos años era absolutamente impensable para nosotros que pudiesen existir casos tan complejos en los que ministros de la Corte Suprema salieran de sus cargos por las situaciones que han ocurrido. Entonces, creo que eso nos llama a reflexionar a intentar recuperar las confianzas en lo interno. En mi presidencia, trabajaré con un enfoque muy humano, buscando recuperar la confianza de los funcionarios judiciales y de la Corporación Administrativa. Y los ministros, como líderes de cada una de las judicaturas, debemos estar unidos para abordar los desafíos que se nos imponen en los ámbitos penal, de familia, laboral, civil y otros, desde una perspectiva de mucha responsabilidad, como siempre, pero también entendiendo que la probidad es un tema que debemos fortalecer para poder seguir adelante y recuperar nuevos bríos o lograr una especie de renacimiento, construir quizás sobre bases distintas, mucho más sólidas y asumiendo que hay cambios ineludibles. Esa es mi perspectiva en ese sentido, sin desconocer, afrontar, abordar y hacerlo en conjunto con todos los funcionarios, con todas las personas que trabajan en el Poder Judicial, de manera de poder dar mayor sensación de que estamos saliendo de un período difícil. Que estamos abordando la crisis, pero que esto viene asociado a cambios que necesariamente tienen que hacerse”.
-¿Les afectó lo ocurrido en la Corte Suprema, considerando que pudo impactar la credibilidad del Poder Judicial?
“Es imposible que no fuera de esa manera, porque creo que afecta a un grupo pequeño de personas, quienes han sido destituidos, removidos, pero nos impacta a todos porque somos parte del mismo Poder Judicial. Sin perjuicio de eso, es importante relevar que la mayoría de los funcionarios, funcionarias, jueces, juezas y ministros han realizado siempre su trabajo con gran responsabilidad, compromiso, con gran honestidad y probidad. Esto solo viene a reforzar nuestra labor dedicada al servicio de las personas a las que nos debemos”.
-¿Considera que su llegada se da en un contexto de mayor liderazgo femenino en el Poder Judicial?
“Los cambios dan cuenta de estos nuevos paradigmas. Que haya asumido una presidenta mujer en la Corte Suprema después de 202 años de historia, y que en esta región asuma una nueva presidenta tras una gestión femenina saliente, marca los signos de estos cambios. Ha sido un liderazgo femenino que refuerza una justicia con alma, distinta y transformadora, que aborda las problemáticas de manera sistémica e integral para poder dar nuevos bríos a esta nueva historia que se está escribiendo en este Poder Judicial”.
-¿Cómo pretende imprimir su sello en la dirección de la Corte de Apelaciones?
“Uno de los sellos más importantes tiene que ver con nuestro principal capital, que son las personas que componen nuestra institución. Siento que un equipo sano, que se sienta valorado e incluido, que se sienta perteneciente es una garantía de lo que podemos hacer en términos de reflejar en la comunidad una justicia más transparente, más moderna, que se aboque a la oportunidad de los casos estando también involucrada en esta pertenencia que es el compromiso que hay que reforzar.
-¿Cuáles serán sus objetivos específicos durante su gestión?
“Hay que trabajar profundamente el bienestar, la salud mental, el autocuidado de todas las personas que componemos el Poder judicial para que esto se refleje en el mejor bienestar en el mejor cuidado de las personas que son los usuarios del sistema y a las que nos debemos en este servicio que es un servicio a la comunidad el ejercer el derecho desde el poder Judicial”.
-En materia de familia, ¿qué énfasis tendrá su gestión?
“Esta Corte es de las más especializadas en materias de familia a nivel nacional. En mi caso, fui jueza de familia por 18 años y sabemos perfectamente cuáles son los desafíos que debemos abordar y cómo afecta cada una de las decisiones que se toman, no solo en las personas, no solo a los niños, niñas y adolescentes , a las familias, sino que a toda la sociedad. Cuando se hacen cambios paradigmáticos en materia de infancia y familia como los que hemos visto durante las últimas décadas. Cómo todo lo que ocurrió en el reforzamiento para el cobro de las pensiones alimenticias, el Registro Nacional de Deudores, todo lo que implica hacerse responsable y corresponsable del cuidado de los niños, niñas y adolescentes, creo que son cambios que realmente refuerzan a una sociedad que debe abocarse prioritariamente a sus niños, niñas y adolescentes”.
-Frente al aumento de la delincuencia, ¿cómo aborda este tribunal esta realidad?
“Estamos en una situación compleja, precisamente porque a lo que debemos apuntar a mi entender es a la prevención y actuar sistémicamente, como sistema de justicia. Que el justiciable no vea solo a Carabineros o a los tribunales, sino que las personas vean a todas las instituciones funcionando de manera conjunta para abordar temáticas tan complejas como lo es la delincuencia o todo lo derivado del narcotráfico y en ese sentido vamos a trabajar interinstitucionalmente de manera muy robusta, muy en conjunto para abordar las temáticas de una manera que implique tomar la mayor cantidad de aristas posibles de los problemas. Estoy pensando en la Fiscalía, Defensoría, Carabineros, Policía de investigaciones y Gendarmería, todos trabajando de manera conjunta, coordinadamente y en un flujo de procedimientos que implique que estamos todos trabajando en red para lograr los mejores resultados”.
-¿Qué mensaje le envía a la comunidad en este contexto?
“El mensaje es que nos estamos renovando. Estamos asumiendo que ha habido momentos difíciles, muy complejos al interior del Poder Judicial, pero estamos en un profundo análisis para superar lo ocurrido con nuevos bríos y pensando en nuestra propia institución, como tener a nuestra gente mucho más alineada, con mucho más confianza, actuando en red con liderazgo colaborativos y vínculos que nos permitan abordar la problemática externa de la mejor manera posible, que el justiciable sienta que no es una institución que no se pueda equivocar. Creo que es importante que tras los errores seamos capaces de levantarnos. A la comunidad le tenemos que señalar que estamos levantándonos después de una problemática compleja, pero que al interior del Poder Judicial la mayoría de las personas trabajan en forma muy responsable, con mucho ahinco, con mucho compromiso y que ese compromiso está asociado a las personas”.
-¿Hay alguna área específica que le interese fortalecer durante su gestión?
“Me parece importante seguir trabajando en las brechas de género. Tras 176 años de funcionamiento de esta Corte, tenemos a dos mujeres consecutivas en la presidencia, lo cual es un hito. Esto nos permite enviar un mensaje a las niñas y adolescentes de la región: el trabajo con rigor técnico y liderazgo femenino permite ocupar cualquier cargo. Estamos acortando las brechas y no podemos descuidar lo avanzado para seguir adelante”.
