• Los cuatro actores: Aída, Eli, Ralph y Mayra, mostraron al público sus vivencias personales y familiares en una pieza de teatro moderno que invitó a reflexionar sobre la migración
  • Las diferentes nacionalidades en escena, daban cuenta de que en los “40 mil kilómetros” (el perímetro del planeta) caben todo tipo de historias y vivencias
  • El director de la pieza y los actores respondieron las preguntas del público y recibieron la ovación de los asistentes al TMO por la excelente propuesta teatral
Crédito fotografía: 
Pierina Escalona TMO
A veces la realidad es más poderosa que la ficción. La noche del viernes se presentó en el TMO la obra que narra cuatro historias personales, pero que a la vez es la historia de millones de personas de todo el mundo.

Una propuesta del teatro moderno de llevar la realidad a las tablas, quizás fue tan realista, que las historias personales de los protagonistas de la obra rozaban la historia familiar de casi todos los asistentes a Teatro Municipal de Ovalle la noche del viernes.

El laboratorio artístico convocado por la compañía Teatro Club Social de Santiago reunió a extranjeros residenciados en Chile para que participaran en una obra teatral, que de alguna manera narraría sus propias experiencias al salir de su país de origen y conseguirse con una realidad para la que no estaban preparados.

Escrita y dirigida por Carlos Aedo Casarino, Eliana Furman y María Luisa Vergara, la pieza muestra desde el casting a los ensayos el proceso de montar una reflexión a una situación que el país no esperaba y que muchos de sus ciudadanos no han sabido lidiar, aun cuando en la mayoría de los casos, el tema inmigrante está en el adn de cada familia chilena en algún momento de su historia.

Temas como el racismo, el empleo y la discriminación fueron abordados por un haitiano, una boliviana, una española y una argentina judía en el transcurso de la pieza. Las risas fueron constantes, pero también la reflexión de cómo tratar a quien viene de otro país, no importa si es vecino, viene del Caribe o de Europa.

Más de una lágrima se vio en los rostros del público, ya sea por recordar sus propias vivencias o por el tono dramático que en momentos adquiría la obra. Lo cierto es que al final, en el conversatorio que se acostumbra a realizar en el TMO entre los actores y el público, se demostraba que efectivamente el mensaje había calado.En las butacas se notaba fuerte presencia de extranjeros, pero los nacionales quienes tomaron la palabra también expresaron haber vivido situaciones de discriminación en el exterior.

 

 

 

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