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El ultramaratonista Omar Navea rebobina sus recuerdos, en los cuales hace un año ascendió y superó la altura del Monte Everest en 40 horas. Este registro lo ubica aún como el primer latinoamericano en lograrlo.

“El Milagro del Limarí”, tal como lo bautizó Francisco Rojas o “Tormenta del Desierto” recuerda la gesta que realizó hace un año. Un 20 de julio a las 08.15 horas, el ultramaratonista Omar Navea comenzó a escalar el cerro La Cruz, en Ovalle. Se dispuso en las faldas del monte, en el sector de Potrerillos para batir la marca mínima de 8.848 metros de altitud. Por esto, ya sabía que los esfuerzos serían extremos, porque tenía en mente realizar 10.000 metros de ascensión.

Ese comenzó una hazaña que no ha sido iguala por ningún ultramaratonista chileno ni latinoamericano: es el primero en superar los 10.000 metros del desafío Everesting, plataforma de running que permite a los deportistas ascender los mismos que el Monte Everest, pero eligiendo cualquier cerro en cualquier parte del mundo.

En términos prácticos, Navea subió y bajó 41 veces completas el cerro La Cruz, desde su base hasta la cima. En detalle, recorrió 10.948 metros de ascensión, lo que equivalió a 127 kilómetros, misma distancia que recorrer tres maratones seguidas.

Comencé el 20 de julio y duró casi dos días y significa que siempre quise probar cuáles eran mis límites, siempre me he caracterizado por tener sacrificio, fuerza, corazón y quería legar a la altura del Everest y después ver si podría casi lo imposible de superar los 10.000 metros de desnivel positivo”, recuerda Navea.

El frío del invierno pasó la cuenta, además del propio cansancio de recorrer 127 kilómetros, permitieron en algún momento flaquear y rendirse. Pero esa palabra no está dentro de su vocabulario.

Lo pasé muy mal en la noche, cuando llevaba 70 km y lo pasé muy mal, me descompensé, el agotamiento era mucho. Había neblina, veía cerca de un metro durante cinco horas. Fue desgastante y luego con la salida del sol, pude sacar el desafío adelante. La mente comenzó a fallar, pero eso significa la dificultad del desafío y que pude revertir ese momento mentalmente. Si no eres fuerte mentalmente, sería muy difícil realzar este desafío”, explica.

Después de sortear 40 horas sin parar, la hazaña terminaría en la medianoche del domingo, con una sonrisa de oreja a oreja, pensando en que se había convertido en el primer nacional en completar tal desafío.

“Es algo que no puedo ocultar. Me siento orgulloso, hay otros atletas que están más capacitados, más comitiva, más apoyo económico y para alguien de Ovalle es muy difícil completarlo, eso me llena de orgullo y también es una locura si uno lo mira desde lejos. Esto me sorprende de correr cerca de 40 horas sin para y es una hazaña con letras doradas en el deporte local. Si hubiese sido alguien con auspicios o de Santiago, hubiera salido en muchos medios de comunicación, pero a pesar de esto me siento orgulloso de lo que logré”, dice Navea.

La pandemia y los efectos del Coronavirus ha permitido que la actividad deportiva esté paralizada. Sin embargo, aún hay espacio para entrenar individualmente y recordar una hazaña que por ahora no será igualada en el corto plazo, dejando el nombre de Ovalle y la localidad de Carén en lo más alto.

 

 

 

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