• La importancia de las familias de acogida, es que los niños que han vivido situaciones de maltrato o negligencia, puedan contar con un entorno inmediato y protector.
  • El programa Familia de Acogida se trata de una nueva oferta de cuidado transitorio que busca integrar a una familia alternativa a aquellos niños, niñas y adolescentes (NNA), de entre 0 y 17 años de edad.
  • De forma altruista, las personas que quieran pueden hacerse cargo de un niño, niña y/o adolescente.
  • Karen Boyd es cuidadora.
  • Pablo González es director del Programa de Familia de Acogida.
El Programa Familias de Acogida Especializada con Programa de Protección Especializada Ovalle permite que limarinos puedan acceder a cuidar a niños, niñas o adolescentes que sufrieron una vulneración a sus derechos. La iniciativa ya se encuentra en marcha en la provincia, a la espera que nuevas personas se unan a esta labor de amor.

Una de las preocupaciones más profundas para cualquier sociedad es el bienestar infantil. A nivel nacional se han realizado una serie de esfuerzos para que los niños a los que les fueron vulnerados sus derechos, tengan la posibilidad de salir adelante en un ambiente donde se vele por su bienestar.

Una de esas instancias es el Programa Familias de Acogida Especializada con Programa de Protección Especializada Ovalle. ADRA- Chile  (Fae Pro Ovalle), el que es  ejecutado por la corporación ADRA Chile, organismo colaborador del Servicio Nacional de Menores (Sename).

Inició su puesta en marcha en nuestra provincia en abril del año pasado, constituyéndose como una nueva oferta de cuidado transitorio que busca integrar a una familia alternativa a aquellos niños, niñas y adolescentes (NNA), de entre 0 y 17 años de edad, que son víctimas de desprotección o han sufrido vulneraciones en sus familias (abandono, violencia sexual u otras formas de maltrato físico y/o psicológico) y que debido a una decisión judicial, deben ser separados de sus padres mientras se realicen las acciones para restablecer su derecho a vivir con ellos.

La importancia de las familias de acogida, es que los niños que han vivido situaciones de maltrato o negligencia, puedan contar con un entorno inmediato y protector, especialmente si se trata de niños pequeños o lactantes. 

EXPERIENCIA CUIDADORA

En junio de 2017, por el Tribunal de Familia, Karen Boyd fue derivada al Programa Familias de Acogida  para ser cuidadora de dos de sus nietos, de 6 y 8 años.  “Acá es una familia. Hemos encontrado la acogida que en otros programas no se da, acá es más completo. Por ejemplo, en los otros programas mis niños nunca tuvieron una fiesta de Navidad”dice sobre la oficina Fae Pro Ovalle

Boyd había pasado por la OPD, por el Centro de la Mujer Sayén y por el Programa de Intervención Breve para la Prevención Focalizada (PIB). En última instancia fue derivada a este programa, en donde ha sentido un apoyo integral, “además hacen visitas continuas a la casa o nos citan par la oficina y así poder ver el desarrollo de los niños. Entonces es prácticamente como ir de visita a donde un familiar o bien que ellos nos van a ver a nosotros”.

“Hay tantos niños que son vulnerados por sus padres, por sus abuelos, por tantas personas, les haría bien a ellos sentirse apoyado, sentirse cobijado, protegido por personas que además de ser profesionales son muy humanos”, agrega.

Otro punto que valora Boyd es que incluso se le proporciona un teléfono al que pueden llamar en caso de presentarse alguna emergencia. “Eso no se ve en otros programas en donde uno va porque tiene un citación y nada más, ni siquiera habían ido a mi casa. Acá es más personalizado”.

Frente a la pregunta sobre lasatisfacción de ser la cuidadora de sus nietos, Boyd se emociona, “me reconforta en el hecho de sólo verlos bien, eso me da una alegría, una seguridad. (…) Es una satisfacción que no se puede explicar con palabras. Me emociona  el hablar de ellos porque el amor que ellos están dispuestos a entregarte es totalmente incondicional. Eso no se puede comprar ni con todo el oro del mundo”.

Por su parte, eldirector del Programa de Familia de Acogida, Pablo González, considera que ser cuidador es velar por el bienestar de los niños, “siempre que quienes se hacen cargo comparten el sincero deseo altruista de que puedan estar en mejores condiciones y que puedan superar las situaciones dolorosas, abusivas, maltratantes o negligentes que les ha tocado vivir”.

En cuanto a uno de los grandes nudos críticos a la hora de hablar de Familias de Acogida, González considera que se trata de una situación en donde los adultos tendemos a enfocarnos sólo en nuestra perspectiva, “vivimos en una cultura que tiene una forma muy particular de estrechar los afectos, entonces cuando uno habla de cuidados temporales, lo primero que piensan las personas es qué van a pasar con ellos cuando se separen de los niños. Pero haciendo un análisis más cultural, cuando pensamos en eso no nos estamos centrando en las necesidades de los niños, estamos pensando desde nuestras necesidades como adulto”.

El profesional destaca las múltiples posibilidades que se entregan en Familias de Acogida, “se brinda atención psicológica gratuita, porque es un programa colaborador de Sename, que en definitiva externalizamos la labor del Estado en la reparación de los niños. Además se apoya a las familias de forma integral, la ventaja de este programa es que tiene un largo tiempo de intervención, estando con las personas por hasta dos años. La intervención es súper integral, está la posibilidad de contención emocional, de que se pueda hacer un lazo terapéutico y la posibilidad de asistir a talleres”.

SER UN CUIDADOR

En el caso de los cuidadores que tienen lazos sanguíneos con el niño, deben ser capaces de cuidar las necesidades básicas y afectivas de ellos. En cuanto a las familias externas, deben cumplir con requisitos como ser personas que tengan una salud física y mental adecuada para hacerse cargo de un niño, deben de cubrir por cuenta propia sus necesidades básicas. Sumado a eso esa familia externa debe someterse a una evaluación durante dos meses, “en donde evaluamos las condiciones de su casa, la historia familiar, la relación que hay al interior de la familia”, explica González. Si se cumple todos los requerimientos, el cuidador queda a la espera de un niño y es objeto de una capacitación.

Esos talleres con miras a la llegada del niño a cuidar, tiene como objetivo, “incrementar la sensibilidad que tenemos como adultos frente a las necesidades de los niños. También es prever algunas situaciones que pudiesen suceder en torno a la crianza, en torno a las normas y límites, además de cómo comprendemos las consecuencias que tienen  las situaciones de vulneración de los derechos”.

González concluye diciendo, “la misión que tenemos como ONG es cambiar el mundo, una vida a la vez. Creo que esa misión resume lo que nosotros hacemos como programa. La invitación a las familias es a sumarse a esta labor de amor y que en definitiva podamos comprender que por un lado todos los adultos somos responsables de todos los niños”

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