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El grupo de cheerleading Power Jags acumula una incipiente historia con más de 40 integrantes de diferentes edades, fomentando el trabajo en equipo.

Uno de los deportes más integradores que existen, según sus practicantes, es el cheerleading. Es un conjunto de presentaciones artísticas con acrobacia por equipos, donde participan hombres y mujeres entre 10 a 18 años, donde fomentan el trabajo en equipo.

Maximiliano Díaz es el líder de Power Jags, quien comenzó hace más de diez años incursionando en el cheerleading.

“Me pude dedicar ciento por ciento a esto, tuve la posibilidad de representar a Chile en un campeonato mundial en Estados Unidos. Luego de esa experiencia, regresé a Ovalle y me di cuenta que no había cheerleading, solo un grupo pequeño. La vida me ha dado tantas cosas en esta disciplina que quise devolver la mano. Y ahí comenzamos humildemente”, dijo.

Desde ese momento, las clases comenzaron las clases en plena Alameda, donde varios jóvenes se motivaron con las piruetas y rutinas. Se fueron sumando integrantes y varias instituciones colaboraron con las dependencias para entrenar.

Ya son tres años en que la Academia Municipal de Cheerleading o Power Jags acumula representaciones a nivel regional y nacional. Este 9 de septiembre comienza la primera fecha del campeonato regional y en octubre y noviembre se acercan los campeonatos nacionales en Santiago. Si el veredicto de los jueces es como lo esperado, incluso podrían clasificar al mundial de la especialidad en Disney World, en Estados Unidos.

Díaz destaca la integración de cada cheerleaders en equipo, donde las diferencias se unen para crear las presentaciones acrobáticas.

“Se fomenta el trabajo en equipo. Es integrador porque tengo alumnos de Ovalle, Punitaqui, Villaseca, de diferentes edades, de diferentes colegios y de diferentes realidades socioeconómicas, que encuentran en este deporte un espacio donde se sienten parte de esto. Ellos conforman el equipo, deciden sus colores y todo eso”.

Actualmente son cerca de 40 integrantes quienes componen Power Jags, quienes se dividen entre el grupo formativo y el grupo competitivo. Afirma que la disciplina ha permitido la superación personal de los cheerleaders, incluso superando algunos problemas de personalidad.

“Me siento orgulloso, porque hay niños que han llegado con depresión o con baja autoestima, y sus padres me dicen que han cambiado, han mejorado las notas, tienen mayor personalidad y están preocupados de su alimentación”.

Los cheerleaders seguirán demostrando sus capacidades sobre la alfombra en los mejores campeonatos de la especialidad e insertar a Ovalle dentro del circuito nacional.

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