Crédito fotografía: 
El Ovallino
Tras más de diez días de espera, en medio de una caravana, los cuerpos de Marianela y su hijo Adolfo recorrieron diversos puntos de Ovalle, esto en la compañía de sus familiares, cercanos y vecinos, quienes se unieron para darles despedida en una emotiva misa y posterior traslado al cementerio de Huamalata.

El pasado 9 de enero, un incendio ocurrido en la población Ariztía cambiaría la vida de una familia por completo, esa noche las llamas cobraron la vida de dos personas, Marianela Acuña de 41 años y su hijo Adolfo Tabilo, de solo 14 años.

Pero este siniestro no solo se llevaría a una madre y a su hijo, sino que a una esforzada mujer ovallina, querida y conocida por muchos por sus labores sociales, quien nunca le dio la espalda a los demás, una mujer solidaria, animalista y con gran vocación de ayudar a quien lo necesitara.

Luego del fatal incendio, los cuerpos de ambos fueron trasladados al Servicio Médico Legal, lugar donde estuvieron más de una semana, situación que alargaba la espera de los familiares, quienes esperaban dicha entrega para poder darles una despedida, descanso y posterior sepultura.

 

INICIO CARAVANA

 

Es así que este sábado 21 de enero, la espera de los familiares pudo ser alivianada, ya que pudieron reencontrarse con los cuerpos de Marianela y Adolfo, quienes emprendieron a las 9:30 horas de la mañana una caravana por las calles de la comuna.

En esta línea, el recorrido comenzó en el Servicio Médico Legal, seguido por la población Carmelitana, lugar donde vivió un tiempo Marianela, la Feria Modelo, el colegio al que asistía Adolfo, Colegio Santa María Eufrasia y finalmente en la capilla Santa Teresa de Los Andes en la población Ariztía.

 

EMOTIVA EUCARISTÍA

 

Luego de una hora aproximadamente de iniciada la caravana, los cuerpos de Marianela y Adolfo llegaron hasta la capilla Santa Teresa de Los Andes, un lugar especial y emotivo para muchos, ya que, en los dos últimos años, Marianela había participado constantemente en la entrega de almuerzos solidarios a las personas que lo necesitan y también apoyando en el coro.

“Ella era todo para los demás, una mujer maravillosa, humilde, sencilla, transparente, además su hijo la acompañaba en todo (…) él andaba siempre con ella y se fue con ella (…) están juntitos, están en los brazos del señor”, contó la coordinadora de la capilla Santa Teresa de Los Andes, María Cecilia Carreño.

Asimismo, María Cecilia comentó que a pesar de que no pudieron velar a Marianela y a su hijo, por los días transcurridos, si existió la oportunidad de darles a ambos una misa y exequias, así como también un homenaje. 

“Habíamos tenido liturgias, hemos hecho oraciones, por eso la tenemos ahí (foto en la capilla) porque era todo lo que teníamos hasta ahora, una foto de ella, a quien rezarle y pedirle, encomendarla a nuestra madre santísima y al señor, que la reciba en su paraíso y le dé el descanso”, señaló María Cecilia.

 

ÚLTIMO ADIÓS

 

“Todos quienes trabajamos con ella hoy tenemos sentimientos encontrados, va a costar mucho pasar este momento amargo, pero junto a Dios y haciendo las cosas que hacíamos con ella, creo que va a pasar todo (…) creo que con la entrega de los cuerpos, se cierra una etapa de poder darle su santa sepultura, para que descansen en paz (…) verlos acá será muy emocionante, triste, melancólico, pero solamente con Dios tenemos que salir adelante para despedirnos de ella, para llevarla en nuestros corazones”, indicó el diácono de la parroquia Divino Salvador y de la capilla Santa Teresa de Los Andes, Alfonso Berrios Castro.

En paralelo, entre quienes sentían el fallecimiento de Marianela, también estaban los compañeros de Adolfo Tabilo, estudiante del Colegio Santa María Eufrasia, quienes asistieron a despedir a su amigo.

“Hoy sábado en el colegio le dedicaron una palabras a Marianela y Adolfo, palabras de la profesora jefe, canciones y también tocaron las campanas (…) yo vine a despedir a Adolfo porque él era mi amigo, yo lo conozco desde cuando íbamos en octavo básico, pero en primero medio nos hicimos amigos, vine por respeto a él y aparte porque éramos amigos y me afectó su fallecimiento, también acompañé a mi mamá que era amiga de Marianela, para darles su última despedida”, relató la compañera de curso y amiga de Adolfo.

 

DESPEDIDA

 

Posteriormente, al terminar la eucaristía, se entregaron unas palabras a Marianela y Adolfo, allí se recordó lo queridos que eran ambos y que ahora podrán descansar juntos, así como también lo mucho que serán extrañados por la comunidad.

Luego de eso, el padre dio las palabras finales y así inició una nueva caravana rumbo al cementerio de Huamalata, lugar donde ambos podrán tener una sepultura como su familia deseaba hace días, así como también podrán ser visitados tanto por la hija de Marianela, quien fue la única sobreviviente del fatal incendio, como el padre de Adolfo y pareja de Marianela, quien ese momento no estaba en el hogar mientras ocurría el siniestro.

 

 

 

 

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