Crédito fotografía: 
Leonel Pizarro
Un hermetismo sustentado en respetar el dolor de una familia que está sufriendo un verdadero calvario es lo que encontramos en la localidad donde ocurrió el fratricidio previo a la noche buena y que impactó a Limarí.

Son las 11 de la mañana del  domingo 29 de diciembre en el  pueblo de San Julían y está desierto. Llegamos con el objetivo de  conocer en terreno cómo se sobrelleva la vida a una semana del fatricidio que conmocionó a Ovalle.

Literalmente parecía un pueblo fantasma. Sobre el trágico suceso existe un hermetismo total por parte de sus habitantes. No se observa mucho tránsito en las pocas calles que conforman el poblado, salvo un criancero con su ganado que se disponía a realizar sus labores diarias.

Concurrimos al lugar del fatídico hecho con la idea de recabar más antecedentes sobre  el caso que tiene impactada  a la familia de Luis Cortes. A pesar de los esfuerzos de tomar contacto con familiares no logramos obtener mayores antecedentes del hecho.   Se advierte un respeto total.  Con las personas que  dialogó  El Ovallino, simplemente declinaron a entregar antecedentes. 

De la misma forma el hogar se encontraba deshabitado. Sin rastros de alguna persona del grupo familiar. En la residencia de la  dirigente de la Junta de Vecinos del sector también fue imposible recabar una versión, a pesar que existía  movimiento en el interior del hogar.  

Los  intentos fueron en vano, a pesar que en el lugar todo el mundo se conoce. En todo caso,  algunos fuera de grabadora admitían las difíciles condiciones en las que habitaba la familia Cortés, sobre todo por los problemas de salud. Vivían aislados al final del poblado de San Julián en un evidente nivel de  carencias que se podía apreciar desde los alrededores y que caracteriza a  algunas familias de sectores rurales. 

En la hora y media que estuvimos en el lugar algunos pobladores contactados estaban conscientes de lo que había ocurrido, pero a última hora decidían no hablar. Se advierte un compromiso de no profundizar sobre un tema doloroso   y que dividirá para siempre a una familia. 

Sin embargo, uno de ellos   demostró su voluntad de hablar, pero  lo hará en los próximos días, porque reconoce que no se siente  en las mejores condiciones para emitir declaraciones el día de hoy. 

Navidad en el olvido

Pese al silencio, en  San Julián aún no olvidan cómo el fatricidio ocurrido la  madrugada del 23 de diciembre  cambió para siempre  el concepto de la navidad.

P.F.C. de 38 años regresó a su hogar ubicado en las afueras de San Julián y  al llegar fue saludado por su hermano mayor quién le pidió ayuda con el desayuno. Luis Cortés ( 40) , sufría de una discapacidad intelectual, por lo que era común que recurriera a sus familiares más cercanos para poder mantenerse. Sus vecinos en ese momento  reconocieron  que era incapaz de ser violento con alguien, por lo que este trágico suceso sorprendió a los habitantes  de San Julián, aunque durante las diligencias preliminares el autor de la muerte admitió estar bajo  el consumo de alcohol.  

De inmediato confesó lo ocurrido y que había dado muerte a su hermano . “Llegó llorando y me decía que lo había matado, ‘No sé lo que hice, yo mismo lo maté’”, relató el día de la tragedia una de sus hermanas. 

 Incluso, admitió que la víctima “no se metía con nadie, “no merecía morir así. Es muy extraño porque ellos nunca discutían de esa manera. Eso tienen que investigarlo bien”, explicó otro de los familiares en medio de la incredulidad del fatídico suceso, el día  del suceso.

La investigación

Carabineros se hizo presente en el lugar para resguardar la escena del crimen, como también lo efectuaron  funcionarios del Samu. 

Las declaraciones oficiales señalan que los hermanos habrían protagonizado una fuerte discusión, tras esto Luis Cortés fue apuñalado por su hermano. 

El fiscal Jaime Rojas Gatica tomó conocimiento del hecho y dispuso la concurrencia del personal de la Brigada de Homicidios de la PDI, quienes registraron cada rincón de la casa y del sector para confirmar científicamente lo que el menor de los hermanos había confesado el 23 de diciembre a sus propios familiares.

Frente a antecedentes de que el confeso autor del crimen demostraba evidentes signos de discapacidad mental es que la fiscalía solicitó la orden de Internación Provisional debido a que P.F.C. demostraría ser un peligro para la sociedad.  

El juez de garantía accedió a la solicitud de la fiscalía dejando al autor del crimen en internación provisoria, mientras se esperan los resultados. Se encuentra internado en el hospital del Centro Penitenciario de Huachalalume, mientras se espera la posible inimputabilidad del confeso autor.

 

 

 

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