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A raíz de lo denunciado la semana pasada en el recinto médico, una profesional de la salud ovallina aseguró haber vivido un episodio similar con el supervisor de vigilancia, cuando hace seis años laboraban juntos en el Centro de Detenciones Preventivas de Ovalle

El pasado sábado 20 al interior del Hospital Provincial de Ovalle se habría producido una situación irregular que derivó en una acusación de abuso sexual –que todavía es materia de investigación- de una trabajadora de una empresa de una empresa privada de seguridad contra su supervisor.

A raíz de ello, una Técnico en Enfermería ovallina, identificada con las iniciales A.E.P, para resguardar su identidad, ofreció  testimonio de lo que según narró, habría ocurrido seis años cuando ella y el señalado trabajaron juntos en Gendarmería.

“En 2014 gané un concurso público y a finales de ese año comencé a trabajar en la unidad de Gendarmería del Centro de Detenciones Preventivas, en el área de enfermería, junto con Rodrigo Cortés. Al principio todo iba muy bien, pero la relación laboral fue de menos a más, ya que comenzó tomándome la mano, luego fueron abrazos por detrás, y uno podía pensar que era un compañero cariñoso, pero después fue elevando el tono. Luego comenzó a cerrar la puerta con llave y me abrazaba y no dejaba escapatoria, y era obvio que la situación no era normal. Luego incluso me amenazó y comencé a cuestionarme mi futuro en el trabajo, y lo que no quería era enfrentar a alguien que tenía más antigüedad que yo. Yo intenté bajar el perfil y busqué apoyo en personal del CDP, pero no recibí mucho apoyo, y eso me estresó mucho”, explicó la profesional a El Ovallino.

Agregó que conforme fueron pasando las semanas la intensidad del acoso habría ido en aumento, y que cuando intentó acusar la situación sus superiores buscaron bajarle el perfil al problema.

“Un día ingresé a la enfermería y él entró y cerró la puerta, yo supe que algo pasaría y fue cuando me empujó hacia una camilla y se subió sobre mí, trató de besarme y en todo momento me negué. Tuvo que soltarme y fue allí cuando me fui llorando, y pude hablar con el psicólogo de la institución con quien me desahogué y lloré. Me dijeron que me iban a orientar para superar la situación y me dijeron que me iban a ‘periciar’, y nunca me negué. Me dijeron que me iban a apoyar y nada de eso sucedió”, comentó.

Explicó que luego de un par de días simplemente recibió una carta de despido por razones que según ella nunca sucedieron y que la institución nunca habría podido comprobar.

Relató además que esos antecedentes son parte de una demanda que introdujo contra la institución y que todavía está en proceso.

¿Por qué decidió de exponer ahora su experiencia?

-“Para que este tipo no vuelva a trabajar en un lugar en el que pueda volver a vulnerar a una mujer”, sentenció.

 

 

 

 

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