Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Según el último Informe Semanal Hidro Meteorológico publicado por la Dirección General de Aguas, sólo los tranques de la Provincia de Elqui – además del Recoleta en Ovalle - se encuentran con niveles de agua embalsada por sobre la mitad de su capacidad de almacenamiento.

Christian Armaza

El 2020 fue sin duda, un año mejor, en términos de lluvia, que el 2019, el cual pasó a la historia como uno de los años más secos de las últimas cinco décadas en la región y el país. Sin embargo, ello no implicó necesariamente, el fin de la sequía, como incluso, algunos pronosticaron. Eso se ha visto claramente en el actual volumen de agua acumulado de los embalses de la región. 

Actualmente, son 564,3 millones de metros cúbicos de agua embalsada las que presenta la Región de Coquimbo, cifra que queda reflejada en el último Informe Semanal  Hidro Meteorológico publicado por la Dirección General de Aguas el pasado 2 de noviembre. 

Esa cifra corresponde a un poco más del 43% del total de capacidad regional (1.304 millones de metros cúbicos), lo que es un indicio claro del déficit hídrico que afecta a la región y a buena parte del país desde hace más de una década. 

Pero mirando las cifras más a fondo, podemos constatar que la situación con los embalses no es homogénea a nivel regional, muy por el contrario. Así, el déficit de agua, afecta con especial intensidad a los tranques de las provincias de Limarí y Choapa, los cuales –con excepción del Recoleta- se ubican bajo el 50% de sus capacidad. 

Por el contrario, los tranques elquinos, si bien presentan volúmenes bajo su capacidad, éstos se ubican cómodamente, por sobre el 60% del total. Incluso, según el informe de la DGA, tanto el embalse Puclaro como La Laguna, se ubican, a noviembre de 2020, por sobre sus niveles históricos mensuales promedio.

Cifra por cifra

Los números del informe muestran que el déficit hídrico se va acentuando de norte de sur, algo que ya había quedado demostrado en otros estudios que mostraban como la sequía azotaba con especial fuerza al sector sur de la región, especialmente en el Choapa. 

Así, los cuerpos de agua de esta última provincia, (Corrales, El Bato y Culimo), llevan acumulado hasta ahora, 15.8; 6.1 y 3.7 millones de metros cúbicos respectivamente. En el caso del Limarí en tanto, los tranques de Recoleta, La Paloma y Cogotí, tienen acumulado hasta noviembre, 52, 287 y 29.7 millones de metros cúbicos cada uno. 

Respecto a Elqui, La Laguna y Puclaro acumulan 36 y 134 millones de metros cúbicos de agua respectivamente. 

Agua garantizada

Ahora bien, para Pablo Álvarez, académico e investigador ULS y director del Centro Tecnológico del Agua, Quitai Anko, a manera de balance global, importante es la labor que han realizado las organizaciones de agua de cada cuenca, las cuales a su juicio, “han ido respondiendo en mi opinión, de manera adecuada, a la distribución del agua, cautelando no la temporada actual, sino la temporada siguiente”.

A manera de ejemplo señala, esto ha permitido que las provincias de Elqui y Limarí, cuenten con el agua requerida para las necesidades de riego y abastecimiento humano para esta temporada y para la próxima en el caso del Elqui. 

Y en Limarí, “el próximo año, si hubiere un déficit de precipitaciones tan alto como el de esta temporada, seguramente la distribución va a ser un 30% más baja que esta temporada, pero va a haber agua, por sobre los niveles que hubo el año 2014 cuando tuvimos prácticamente seco el embalse La Paloma”, señaló. 

En Choapa en tanto, pese al bajo nivel actual de los embalses, su principal baza sería la nieve acumulada en la cordillera.

“En el caso particular del Chopa hay alrededor de 80 millones de metros cúbicos en cabecera, y el año pasado la cabecera de la cuenca produjo alrededor de 40 millones de cubos. Entonces esta temporada a Choapa le fue bastante mejor en términos de precipitaciones y nieve que el año pasado”, sostiene. Entonces, ¿dónde puede haber problemas? Pues a juicio del académico, será el área rural y el secano, “particularmente en las zonas que dependan de APR que son más sensibles y que tienen menos agua almacenada en el acuífero. Eso va a ser particularmente importante en las comunas de La Higuera, Canela, Combarbalá y Punitaqui. Ahí es donde hay que poner mucha atención” afirmó. 

 

 

 

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