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Consultado sobre la conformación de la posible asamblea Constituyente, Pizarro se inclina por que sean todos electos en el momento, ya que harían un documento para “un Chile que ya cambió”.

De visita a Ovalle y al diario El Ovallino, el senador Jorge Pizarro hace una evaluación de la situación en la que se ha visto Chile en las últimas siete semanas y su postura sobre el necesario encuentro entre todos los sectores.

¿Cómo salir de la crisis en la que se encuentra Chile?

A mí me parece que lo fundamental en estos momentos de crisis inestabilidad y de altas expectativas de cambios en el país, es salir a través del diálogo, de la búsqueda de acuerdos y entendimientos, entre quienes formamos parte de nuestra sociedad.

Las exigencias de la ciudadanía que se ha expresado masivamente implican la realidad de un país distinto, de una sociedad distinta, que para poder satisfacer esas demandas, tiene que dialogar y conversar de cómo vamos saliendo desde el punto de vista político e institucional en mi opinión fortaleciendo la necesidad de construir una nueva Constitución política que tenga un origen democrático, con alta participación ciudadana y dentro de los cauces institucionales, porque lo que hay que proteger primero es nuestro sistema democrático.

Esa salida institucional tiene un camino, un objetivo y fechas: en abril debemos estar en un plebiscito, que signifique la decisión de una instancia constituyente, que en mi opinión debe ser elegida democráticamente en la totalidad de sus miembros, de manera directa por los ciudadanos. Junto con eso, es lo que hemos llamado la necesaria implementación de una nueva agenda social, recogiendo las prioridades que hoy día el país tiene que enfrentar, se tiene que hacer también en un pacto económico social, porque las dos cosas van ligadas. En lo social la prioridad es el mejoramiento de las pensiones además de un cambio estructural que pasa por modificar el sistema de AFP, garantizar acceso digno, oportuno y eficaz a la gente en materia de salud, eso significa la implementación de un plan nacional solidario de salud único para todos los chilenos, en el sector público o en el sector privado.

Significa además, encarar definitivamente el tema de los precios de los medicamentos, eso es algo muy transversal, el abuso que se genera cuando tenemos que comprar medicamentos caros en circunstancias que no hay justificación, solamente razones de mercado, de comercialización y distribución, para esos precios tan altos, todos entendemos que se generan abusos inaceptables, y por lo tanto las modificaciones que estamos haciendo para hacer topes de precios para fijando un precio para los medicamentos, es algo muy importante. Ese precio se fijará con el promedio de ese medicamento a nivel internacional. Es información que existe. No hay ninguna explicación para que en Chile algo que en diez países distintos vale diez, y aquí vale cuarenta se sostenga.

Si a eso agregamos lo que es garantizar servicios básicos, para la población que son regulados por el Estado (transporte público, agua potable, generación de energía, etc) es fundamental y forma parte de nuestra vida diaria y eso necesariamente tiene que estar regulado y eso implica que esos servicios deben ser de calidad pero baratos, no tienen por qué ser caros.

Por eso es un sector regulado, se entregan en concesiones esos elementos operadores que deben servirle a la gente y no transformarlos solo en un negocio.

Creo que en materia de ingreso en el mundo laboral también se tienen que generar un nuevo pacto, y eso va de la mano con la buena marcha de la economía, tiene que ser un pacto en el que la relación, empleador, trabajador, sea mucho más equilibrada, eso de las reformas laborales las hemos tratado de implementar durante décadas y hemos avanzado pero no lo suficiente y hoy día se debe entender más que nunca que si queremos que el país y la economía sigan creciendo, el empresariado tiene que invertir pero también los trabajadores tienen que recibir un trato digno, e ingresos que sean acordes al trabajo que desarrolla.

El problema mayor de la sociedad en Chile, y de Latinoamérica, es la desigualdad, y hacia ese objetivo es donde debemos apuntar todos estos cambios.

Si no hay diálogo para encontrarnos como sociedad, la polarización es la que va a ganar, la junto con la violencia, la irracionalidad, y terminaremos en un esquema de gobierno populista de derecha o de izquierda y derechamente en dictadura. Y no creo que ese sea lo que quieren los millones de chilenos que han salido a las calles.

¿Cómo sería la opción para redactar una nueva Constitución?

El generar una instancia de definición de un proyecto de nueva Constitución, que será una instancia constituyente, debe ser elegida democráticamente por todos los chilenos, y ojalá en esa instancia haya una representación variada, plural, de lo que es la realidad de la sociedad chilena. De partida no creo que haya ningún argumento lógico que impida que establezcamos un sistema electoral que permita que haya paridad de género, es muy representativa de la sociedad chilena, porque somos mitad mujeres y mitad hombres, entonces hay que buscar un sistema electoral que permita esa posibilidad. Si internamente cada persona decide votar mayoritariamente por uno o por otro género, ya será decisión personal, pero hay que jugar todas las cartas para que esa posibilidad se concrete.

Hay que buscar espacios para la realidad de nuestros pueblos originarios, algunos creen que deben tener una cantidad determinada de delegados, yo creo que eso sería violentar el mismo espíritu democrático de que todos tengan oportunidad de llegar, pero sí creo que lo que se puede hacer es que quienes forman parte de los pueblos originarios puedan votar por candidatos de los pueblos originarios. Y expresar su voto ahí, y tener un solo voto, porque hay quienes alegan que si no entonces pudieran tener doble representación, porque votarían por sus candidatos de pueblos originarios y por los otros. Ya que existe un registro de quienes forman parte de esos pueblos originarios y se les da la opción de que tengan representación. Creo que hay que buscar fórmulas.

¿Y con respecto a la votación para escogerlos?

Yo apoyo la tesis de la representatividad desde su origen. Hay otra que implica que sea la mitad de parlamentarios y la otra mitad que sean elegidos democráticamente. Yo apoyo la primera por una rezón muy sencilla, porque nosotros tenemos la legitimidad de haber sido elegidos democráticamente pero estamos hablando de construir una Constitución para un Chile que ha cambiado, y yo no estoy tan seguro que si hacemos una elección ahora los que somos parlamentarios a lo mejor tendremos la misma representación o no. Desde el punto de vista del momento en el que se genere la conformación del ese organismo, es mejor que sean todos elegidos democráticamente.

¿Puede ser por la crisis de representatividad que estamos viviendo?

Yo no lo veo así, yo lo argumento porque hay una razón de orden cualitativo, los que estamos actualmente en el parlamento tenemos una experiencia legislativa en materia de leyes y de Constitución, que no hay que desperdiciarla, por eso si alguien quiere formar parte de la asamblea Constituyente, podría postular y si lo eligen, bienvenido sea. Pero que todos tengan el mismo origen en ese momento.

Para hacer una nueva Constitución se va a requerir de mucho respeto, de mucho diálogo, de mucha búsqueda de acuerdos, porque una nueva Constitución es como una casa común, porque es el marco en el que todos los chilenos estamos garantizados de que nuestros derechos se van a poder desarrollar o se van a resguardar, independiente de la condición de cada persona. Tiene que existir ese mínimo común denominador. Y a partir de ahí se establece la forma cómo nos relacionamos y cómo actuamos en un país como el nuestro.

En una sociedad como la nuestra lo que tiene que imperar es el diálogo, es el respeto y no la violencia o el odio que se ha manifestado en estos días. Porque esa violencia lo único que hacen es favorecer a los grupos extremistas y totalitarios de cualquier sector. Favoreciendo al lumpen, a la pandilla, al narco, a los anarcos, o a los antisistemas, que son una minoría absoluta. Nosotros lo que tenemos que hacer es fortalecer las posturas de las mayorías, aunque tengamos diferencias entre nosotros.

 

Tocando las AFP

Consultado sobre la manera como plantea el cambio previsional, el senador Pizarro advierte que debe ser paulatino y con el aporte del empleador, pero al final tocando la ganancia de cada administradora para un reparto más equilibrado.

“Nosotros ya hicimos un primer acuerdo y un paso importante en materia de mejorar las pensiones básicas solidarias y el aporte previsional solidario. Es un primer paso porque es un mejoramiento de aquí a dos años importantísimo pero entendemos que en dos o cuatro años hay que hacer un esfuerzo progresivo, para seguir mejorando esas pensiones, pero ese es el aporte que está haciendo el Estado de Chile con el aporte que hacemos todos los chilenos a los recursos del Estado.

El sistema previsional está plantado sobre la base del ahorro individual y es administrado por estas AFP. En la reforma que nosotros queremos que se implemente y que no puede pasar más allá de marzo, tiene que haber un cambio conceptual porque a ese ahorro individual nosotros le agreguemos un aporte solidario y también un sistema de reparto. Y ahí es donde necesitamos aumentar al ahorro de las personas y del cual el aporte lo va a hacer el empleador, y eso se va a hacer gradualmente. Si haces eso gradualmente te demorarías mucho en juntar más plata para poder beneficiar a las pensiones ahora, por eso es que hablamos de que tiene que haber una parte del sistema de reparto y el Estado colocar los recursos para que a esas pensiones contributivas puedan tener un aumento importante ahora, igual que a las Pensiones Básicas Solidarias.

Por eso es que en el acuerdo que hicimos, se dejó establecido un monto de 200 millones de dólares para poder aportar al mejoramiento de las pensiones en su primera fase.

Hay que meterle mano a la gestión y a la forma como se administran los recursos. Ahí es donde yo creo que debemos reestructurar el actual sistema de las AFP. En lo que es la gestión, la administración y la rentabilidad que obtienen, porque no es justo que los riesgos en definitiva, respecto a la administración de esos fondos lo corren los trabajadores que son los dueños del capital, y por la administración de esos fondos, ganen o pierdan el administrador siempre gana. Eso hay que modificarlo”.

¿Se puede exigir a la AFP que las utilidades se puedan repartir a los pensionados?

“Por supuesto, a eso me refiero. Cuando tú modificas el actual sistema de administraciones de gestión y cambias lo que son los temas de rentabilidad, obviamente es para achicarla, y que los excedentes o montos que se produzcan vayan en beneficio del fondo de los trabajadores.

Y por supuesto que eso es lo que más le duele a las AFP y lo que no quieren hacer, pero eso es lo que hay que hacer, yo estoy convencido de eso. Y junto con eso también tiene que crearse otras instancias que administre estos nuevos fondos que se van a sumar a lo que ya tiene el trabajador individualmente”.

¿Hay voluntad política para tocar esas ganancias de las AFP?

La derecha y el gobierno se oponen tenazmente a este planteamiento. Pero la realidad de hoy es distinta. Hace ocho meses atrás, jamás se habría pensado en hacer los acuerdos tributarios o en cambiar el presupuesto como lo hicimos.

 

 

 

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