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Dos de sus estudiantes obtuvieron sobre los 800 puntos, además otros trece superaron los 700. El promedio general en la prueba aumentó en 20 puntos, sobresaliendo como el mejor recinto de educación pública de Ovalle.

El pasado miércoles 26 de diciembre fue un día especial para Omar Álvarez. El estudiante de cuarto año medio del Liceo Alejandro Álvarez Jofré. Obtuvo 808 puntos en la prueba de Lenguaje de la Prueba de Selección Universitaria, PSU, siendo el mayor resultado obtenido en un establecimiento educacional público de Ovalle.

“El resultado me sorprendió. Yo esperaba cerca de 700 puntos, de acuerdo a los ensayos anteriores e iba con esa idea. El resultado lo vi por internet, esa noche no dormí de lo ansioso que estaba y fue una buena sorpresa”, confiesa.

Pero el caso del ahora matriculado en derecho en la Universidad de Chile no fue un oasis en pleno del desierto. Su compañera de liceo, María Soledad Cordero, obtuvo 805 puntos en la prueba de Historia y 725 en Lenguaje, puntajes que le permitieron matricularse en la carrera de derecho en la Universidad Católica de Valparaíso y ocupar el segundo mejor resultado del liceo.

“Pensé que había sacado mucho menos porque estaba difícil la prueba, fue una sorpresa y estoy muy feliz, ya que podré ingresar a la universidad”, sostiene.

Los casos de Omar y María Soledad no se transformaron en islas, ya que otros 13 estudiantes del mismo recinto educacional lograron superar la barrera de los 700 puntos. Una cifra que evidenció el crecimiento del promedio general del liceo en la prueba, ya que lograron 541,6 puntos, superando los 521,4 del año 2017. Un incremento notorio el de los estudiantes, ocupando el primer lugar de resultados PSU de establecimientos municipales de la región de Coquimbo.

“Nos interesa mucho que todos los alumnos avancen y eso significa que toda la sumatoria de los puntajes en Lenguaje y Matemáticas, que se considera dentro de la prueba, podamos aumentar el promedio de esos puntajes. En este caso, para este año nosotros tuvimos un aumento de 20,2 puntos respecto al año pasado. Eso es bastante significativo”, comenta el director del liceo, José Araya.

LA FÓRMULA

Pero, ¿cómo se explican estos puntajes y cuáles fueron las acciones realizadas dentro del año académico? De acuerdo a la jefa de la Unidad Técnica Pedagógica del recinto, Olaya Araya, el buen presente es fruto de una serie de estrategias implementadas en el establecimiento para ayudar a los estudiantes a fortalecer sus aprendizajes, además de orientarlos y motivarlos con la continuidad de estudios en la educación universitaria.

En cuanto a las estrategias desarrolladas, apunta a que en primer lugar se generaron “reiteradas aplicaciones de ensayos en los cuartos medios, gracias a una alianza estratégica con el preuniversitario Cpech, generando una mayor cantidad de simulacros aplicados en el 2018. Esto nos permitió ir monitoreando el avance de los logros del aprendizaje que se iban generando con el fin de poder tomar decisiones de acuerdo al avance”, sostuvo la profesional.

Los buenos resultados invitan a la reflexión interna, según comenta el director del liceo, José Araya.

“Los resultados nos ayudan a reflexionar cómo ha sido el trabajo durante el año. Año a año hay generaciones diferentes y se comporta de manera diferente. Todo el trabajo tiene que estar apuntado a las fortalezas, debilidades de cada generación y en este año uno hace un trabajo pensando en que el resultado será bueno”, dice.

Por otra parte, también se aplicaron minitest que midieron nuevos ejes temáticos, se realizaron análisis constantes de resultados con los docentes implicados en cada una de las pruebas PSU, se dio enfoque al perfeccionamiento docente, en materia de desarrollo de habilidades del pensamiento y se fortaleció la mirada vocacional.

“Aparte de las clases en el liceo que normalmente teníamos, teníamos harto material de PSU, yo tomé un preuniversitario, entonces eso fue en parte ayuda, porque estaba enfocado en algo y por eso traté de subir el puntaje”, reforzó Omar.

Un aspecto clave fue el trabajo de las habilidades en los estudiantes. Para la profesora de Lenguaje, Constanza Vivanco, éstas son necesarias para desarrollar cualquier pregunta durante el examen.

“Hay esfuerzo, dedicación, trabajo en equipo, apoyo de Utp para implementar los talleres, trabajando habilidades que son necesarias, ya que manejándolas pueden desarrollar cualquier respuesta en cualquier asignatura y en el liceo las tenemos ordenadas de acuerdo al nivel. Por ejemplo, en séptimo y octavo básico se trabajan en conocer, resumir y así se avanza. Ya en cuarto año medio nos centramos mucho en el análisis y desarrollar juicios y extrapolación, son aspectos complejos”, cuenta la docente.

¿Estos resultados fueron parte de la suerte, reunir a una buena generación de estudiantes o de un trabajo planificado? La misma profesora sostiene que hubo un trabajo en equipo con el resto de los profesores, apoderados y los estudiantes.

“Esta es una generación bicentenario que la tenemos desde séptimo básico y desde ahí hemos trabajado los aspectos que los muchachos ya tenían. Ocupamos ciertos lineamientos del gobierno que nos ayudaron a conseguir nuestros propios aspectos. Es un trabajo exhaustivo, trabajamos un profesor por nivel y hay un trabajo arduo entre los colegas”, dice Constanza.

También, la generación 2018 fue la primera que egresó con la modalidad de que en tercero medio pudieran optar por un plan diferenciado de acuerdo a sus intereses, “con esto el liceo debió pensar en lo pedagógico y adaptar su infraestructura para dar respuesta a sus necesidades educativas de los estudiantes, adecuado ámbito administrativo”, dijo Olaya Araya.

RECETA PERSONAL

Para Omar, la receta de conseguir los 808 puntos en Lenguaje se debió a la práctica, no sobrecargarse de ensayos y leer.

“Creo que sí, porque en realidad más que estudiar era práctica tras práctica, yo hacía diferentes facsímiles y no tan intensos, tampoco se trataba de hacer ensayos de 80 preguntas, sino que hacía ensayos de 20 preguntas y eran semanales. Con eso bastaba, porque era estar ejercitando siempre y leyendo constantemente. Eso fue lo más importante que tuve para la prueba de Lenguaje. Leer, leer y simplemente leer, sobre cualquier cosa”, explica.

Además, la lectura ayuda para conocer vocabulario, aspecto importante en las preguntas a responder.

“Leer es importante, porque lo que es el vocabulario o léxico, todo eso es lo más pesado, ya que varios se equivocan en ese aspecto, ya que no conocen las palabras”, agregó.

Dos puntajes sobre los 800 puntos y otros trece sobre los 700 marcan el buen presente del Liceo Alejandro Álvarez Jofré, recinto educacional destacado por las autoridades comunales esta vez, con el objetivo que en los próximos años sigan por el mismo camino con el resto de sus estudiantes.

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