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Ubicada a escasos metros de un conocido supermercado, la señora Elba Bonilla, comercializa sus verduras y hortalizas más económicos que su “competencia”. A sus 83 años continúa ganándose la vida en forma honrada.

La señora Elba Bonilla acumula toda una vida como comerciante. Fue a finales de la década de 1960 cuando se inició en la venta del nabo junto a otros feriantes de Ovalle. Esa forma por ganarse la vida la llevó a dedicarse permanentemente en el rubro y que ahora la tiene comercializando verduras y hortalizas en el centro de Ovalle.

Después de vender el nabo en el sector de la feria mayorista, se trasladó hasta la salida sur de Ovalle. En el sector de vialidad siguió con la venta del nabo, pero cada vez aumentaba su oferta. Vendía algunas verduras a buen precio en el sector más económico que cualquier almacén incluso.

Pero fue recién hace dos años que su puesto de verduras y hortalizas se extiende en el centro de la ciudad, precisamente en calle Libertad, en las afueras de un supermercado y desde hace pocos meses que comercializa en la misma calle Libertad con calle Arauco.

Morrón rojo y amarillo, pepinos, coliflor, lechuga, tomates, limones, tomates cherry, papas, ajo y, por supuesto, el nabo, integran el variopinto de verduras y hortalizas que dispone para la venta a sus clientes, de los cuales, varios ya se convierten en habituales.

A sus 83 años, es una de tantos adultos mayores que se dedican al comercio ambulante en el centro de Ovalle y ven en este rubro una posibilidad para subsistir.

“Sirve para comer. O a veces para medio comer, por la situación que llevamos”, dice.

“Tengo todos mis papales y permisos municipales al día, los pago aunque me cueste hacerlo a veces”, aclara la señora Elba.

Tiene un problema en su visión con uno de sus ojos y el dinero de las ventas lo destina a cuidar de su salud. Junta peso a peso para ir a ver a médicos particulares. En rigor, dice, que la mayoría de sus pocas ganancias lo destina a este ítem.

“Prefiero juntar la platita, voy ahorrando y ahorrando, ir a verme a un doctor particular, quien me revisa completa. Si voy al hospital, puedo estar meses por una hora y no me atenderán”, dice.

Por eso también añade que en ocasiones cuesta juntar el dinero. Las ventas son variables, donde hay días muy buenos, como otros en lo que vende muy poco.

“Acá llega la gente, me compra y converso con ellas. Me saca de todo lo que tengo, de la rutina”, cuenta, cuando a la vez se quiebra al recordar a sus hijos. La emoción la embarga y derrama algunas lágrimas. Esa emoción le permite reflexionar y entender que su mismo trabajo, el contacto con sus clientes, le ha permitido salir adelante, olvidar los malos momentos que le entrega la vida y seguir hacia adelante.

“La gente me ha sacado adelante”, afirma. Su hijo trabajaba en el puesto, en la Feria Modelo, mientras la señora Elba vendía en el centro de Ovalle.

ECONOMÍA EN LA VEREDA

La señora Elba se ubica a vender su mercadería a pocos metros de una conocida cadena de supermercados. Sus productos frescos son hasta un 50% más barato que la misma tienda de retail, donde sus clientes conocen de aquellas ventajas y la prefieren.

“Por ejemplo, vendo los cuatro pepinos por mil pesos, mientras que el supermercado venden la mitad a ese precio. Una señora me dice que piden casi mil pesos por un morrón y yo doy algunos cuatro morrones rojos por mil pesos. Y uno de los grandes a $500. Lo mismo que los choclos que vendo dos choclos en mil pesos y en el supermercado son carísimos.”, detalla, mientras los clientes se acercan a comprar verduras para el almuerzo de este fin de semana.

La malla de tomates tiene un valor de mil pesos, aunque esos precios varían de acuerdo a la temporada. Como es el caso de los limones, producto que comenzó a subir de precio por estos días, por lo que la malla de este producto la comercializa en $1.000.

Una mujer esforzada que a sus 83 años continúa ganándose la vida de forma honrada. Elba Bonilla junto a su fiel escudera están a disposición de sus clientes de lunes a sábado, de 10.00 a 19.00 horas, con productos sanos, frescos, y –lo mejor de todo- más baratos que el supermercado y en otras ocasiones más económicos que la misma Feria Modelo.

 

 

 

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