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Roberto Rivas Suárez
Máximo nació con una condición que le impedía al hígado trabajar normalmente. Requería de un donante y fue su propio padre quien le salvó la vida. Don Jorge por su parte atravesaba un problema diabético complejo y fue su hijo Claudio quien le salvó. Dos milagros que se cuentan gracias a la posibilidad del trasplante de órganos.

Un padre toma la decisión de donar parte de sus órganos para salvar la vida de un hijo. Igualmente un hijo toma la misma decisión: salvar a su padre con parte de su cuerpo. Dos decisiones en una carrera contra reloj que no dejan espacio a vacilaciones. Dos historias que se cuentan gracias al milagro de trasplantes de órganos.

Desde su nacimiento

Ana Lorena es a mamá de Máximo, un pequeño que nació con atresia de vía biliar, condición que le diagnosticaron apenas a los dos meses de vida. La atresia biliar ocurre cuando las vías biliares dentro y fuera del hígado no se desarrollan de manera normal, y en su caso impedían el correcto funcionamiento del hígado. Tuvieron puestas sus esperanzas en una primera operación, en la que le unieron el intestino directamente al hígado para que la bilis drene. Pero la situación continuaba igual, por lo que lo tuvieron que inscribir en la lista nacional de trasplantes.

Recuerda que en el hospital Luis Calvo Mackenna pudo ver muchos casos de niños que llegaban con hepatitis fulminante y, como lamentablemente los padres no siempre son compatibles, muchos de los pacientes  fallecen porque no pueden seguir esperando.

Tras muchos análisis, los galenos determinaron que su papá era compatible con él y pudieron optar a someterlo a un trasplante cuando máximo tenía apenas 10 meses de nacido. “Su padre fue donante vivo. El proceso fue súper duro, muy complicado, pero gracias a Dios ha andado súper bien”.

Actualmente Máximo sigue con un tratamiento de base, que es con inmunosupresión, que deberá tener de por vida aunque le ha ido muy bien hasta ahora. “Su hospital base que es el Hospital de Ovalle ha hecho un trabajo impecable, nos ha apoyado en todo el proceso. Los médicos nos han dado un apoyo espléndido antes y después de la operación, siempre han estado pendientes y han sido muy diligentes”.

Comentó que cada dos meses deben viajar al Hospital Luis Calvo Mackenna en Santiago por el control, que le realiza el equipo de trasplantes.

“Yo invito a todas las personas a que puedan ser donantes de órganos, porque uno a veces peca de ignorante. Yo no era donante hasta que me tocó a mí vivir el proceso y la espera, hasta que le vi los ojos de frente a la necesidad de un trasplante”.

Luego del trasplante

Comentó Ana Lorena que al momento del trasplante, el hígado que recibe está muy inflamado, y la cirugía es muy invasiva, por lo que el niño estuvo dos días sin que le pudieran cerrar la incisión. “Para una como madre es horrible, yo caminaba de la UCI del Hospital del Salvador,  donde estaba mi esposo, y la UCI del Calvo Mackenna donde estaba mi hijo. Fue terrible y muy doloroso, pero siempre estuvimos aferrados a la fe. Para nosotros ahora es un milagro tenerlo, y verlo cómo disfruta de la vida, porque es un niño tan alegre y tan sonriente, y hace una vida totalmente normal gracias al milagro del trasplante”.

Parte activa

Refirió que desde ese momento han sido parte activa en la concientización de la comunidad sobre los beneficios de los trasplantes de órganos.

“Para nosotros fue un proceso duro, de aprendizaje y crecimiento, y de compromiso, porque hoy día estamos muy comprometidos con la causa. Ahora toda mi familia es donante, todos estamos comprometidos, con este tema y queremos que la sociedad tome conciencia, se sensibilice con el tema y regale vida, porque cuando uno fallece los órganos no sirven y son la esperanza de vida de muchos niños y adultos que merecen disfrutar de la vida y seguir viviéndola. Cuando uno fallece van a enterrar un tesoro que le puede servir a otra persona”.

Cuando el hijo le salva la vida al padre

Claudio tuvo que viajar de Ovalle a Temuco, porque su padre Jorge, de 74 años de edad presentó un problema diabético complejo

¿Cómo decidieron que el hijo le salvaría la vida al padre?

“Estando mi papá en Temuco, enfermó gravemente y tuvimos que viajar mi hermano Carlos y yo desde Ovalle para verlo. Nosotros fuimos y el médico le diagnostica un problema muy grave en el hígado, estaba muy complicado y que con mucha suerte le quedarían dos años de vida. Así de drástico fue. La única posibilidad que tenía era anotarse en la lista de donantes a nivel nacional y esperar a un donante, o explorar la posibilidad de un donante vivo, y ahí nació la opción”.

 Desde ese momento, febrero de este año, comenzaron todas las pruebas y análisis. Se dan cuenta que Claudio es la mejor opción, y justo entra en escena un médico ovallino llamado Nicolás Jarufe, sobrino del actual Consejero Regional Hanna Jarufe, quien se encargó de la operación de Claudio para la procuración del órgano.

Recién este 14 de agosto se realizó la operación y don Jorge ha vuelto a sus funciones normales, según cuenta Claudio. “Mi papá está bien, está activo, está en recuperación en la casa. Por eso cuando hablan de donantes como personas fallecidas, yo lo que pienso es que hay que agotar todos los recursos para donar en vida, porque es una posibilidad. Yo soy testimonio de que se puede y se debe donar órganos para salvar vidas”.

Comentó que siempre se manifestó a favor de ser donante, y ahora con más razón es donante, y dispuesto a apoyar todos los esfuerzos para que cada vez más donantes se sumen a esta cruzada.

 

Educar con la gente

En el marco de la jornada de concienciación a la comunidad, realizada por funcionarios del Hospital de Ovalle en la Plaza de Armas durante la mañana de este viernes en el Día Nacional del Donante de Órganos, el jefe provincial del servicio de Salud Limarí, René Cevo, explicó a El Ovallino que en la medida que los entes de salud, salgan a la sociedad, las ideas siempre van a tener una mejor penetración y una mejor aceptación a la comunidad.

“Basta ya que los distintos servicios estén encerrados en edificios, en oficinas, emitiendo documentos. Las cosas importantes son estas, salir, hablar con la ciudadanía, que la gente pueda preguntar, mirar, tocar, aprender, lo que nosotros queremos comunicar”

Comentó que estas actividades de información van encaminadas a informar los detalles con respecto al cambio de ley que se viene, con el cual todas las personas serán donantes de órganos a menos que manifiesten lo contrario.

“Hay que empezar a concientizar a la gente sobre esta nueva realidad (cambio de ley) y sobre lo importante que es donar órganos. En estos momentos en nuestro país existe una lista de espera de más de mil 500 personas, muchas de ellas fallecen esperando un trasplante, y es una cifra que tenemos que reducir necesariamente como país, se lo debemos a nuestra propia gente. Tenemos que salvar más vidas”.

Consultado sobre la principal duda o temor que tiene la gente sobre el tema de los trasplantes de órganos, indicó que no todas las personas reúnen las condiciones para ser donantes, que no por el hecho de fallecer le vayan a sacar los órganos inmediatamente.

“Tienen que cumplir con una serie de requisitos y todo un protocolo que está muy especificado, antes de que la persona pueda ser considerada para donar órganos. Una vez que se ha seleccionado a una persona que tiene condiciones para donar ese o varios órganos, tiene que cumplir con una serie de análisis, exámenes y pruebas, para saber si esa personas está en condiciones de poder donar. No es que van a llegar y cómo está falleciendo se le van a sacar los órganos. Otro mito muy común es que muchas personas piensan que en algunos centros clínicos puedan acelerar la muerte de alguien para sacarle los órganos, eso no es así. Hay todo un protocolo que hay que cumplir para poder llegar a esa medida”.

 

 

 

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