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El libro del periodista ovallino sería el primero que narra la historia de las bibliotecas rodantes chilenas, y fue beneficiado con fondo del Libro y la lectura 2020

Son los encargados de llevar la historia y las lecturas a cada rincón del país, y sin embargo todavía no hay un libro que contenga sus orígenes, cronologías y anécdotas… pero eso está por cambiar este año.

Uno de los proyectos beneficiados con los fondos del Libro y la Lectura 2020 recayó en Limarí, en el proyecto “Bibliomóviles de Chile: historias sobre ruedas” del periodista ovallino, Rodrigo Araya.  Quien gracias a este aporte podrá concretar el primer libro dedicado a la historia de todos los servicios bibliotecarios móviles chilenos.

Un proyecto que viene a dar cuerpo a un libro de referencia sobre este tipo de servicios que desde hace algunos años ha tenido un crecimiento exponencial, dado que permite asegurar el acceso a la lectura en zonas apartadas de Chile.

Encargado del programa Dibamóvil en la Región de Coquimbo, Araya, indicó que el libro ha sido trabajado desde hace varios años  y nace como la necesidad de plasmar por primera vez la historia y evolución de los servicios bibliotecarios móviles en el territorio nacional.

 “Cuando se inició la llamada Red de Bibliomóviles de Chile en 2011 impulsada por la ex Dibam con el objetivo de unir a todos los bibliomóviles del país me di cuenta que no había ningún libro que tuviera una cronología de los servicios bibliotecarios chilenos,  y nadie sabía exactamente cuando iniciaron, quien comenzó con estas iniciativas y menos el significado de ellas en la vida de quienes las guían. Solo existen libros con datos de otras naciones pero todos más bien centrados en temas técnicos.  Este será el primero en Latinoamérica no solo con una cronología, sino con testimonios de la experiencia de los propios bibliomovileros o bibliobuseros”.

El trabajo, dice, fue complicado pues todo era investigar desde cero hasta que pudo contactar  a varios pioneros de los bibliomóviles chilenos con quienes pudo hacer varias entrevistas las que van en el libro y que dieron pistas para elaborar una historia definitiva de los bibliomóviles chilenos y también entrevistas a bibliobuseros extranjeros destacados que hablan sobre su experiencia.

Trabajo sostenido

Durante varios años, explica el autor, estuvo intentando buscar apoyos económicos en el mundo gubernamental y privado pero sin éxito hasta que participó por primera vez en el Fondo del Libro quien finalmente vendrá a aportar con los recursos necesarios para que el material vea  la luz a mediados del 2020 con varias presentaciones en colegios rurales ovallinos, en el Museo del Limarí y en el Encuentro Nacional de Bibliomóviles de Chile que se realizará el 2020 y que  considerará una presentación del libro de Araya ante el pleno de la Red Nacional en Santiago y que tiene una web www.bibliomoviles.gob.cl

Adelantos

Como adelanto del texto, Araya pudo comentar a El Ovallino que el libro no sólo refleja la historia de las bibliotecas rodantes, sino también anécdotas de quienes han tenido la responsabilidad de conducir las unidades a distintos puntos del país.

“En el libro coloco algunas de las situaciones que he vivido en casi 17 años de trabajo con el Dibamóvil. He conocido a mucha gente, uno se va encontrando con muchos usuarios que se van convirtiendo en amigos con el paso del tiempo. Tengo la una anécdota con gente con nombres muy particulares, en Guanaqueros inscribí a un caballero con los mismos apellidos de Pinochet Ugarte, y escribí en una crónica y todas las complicaciones que ha tenido por eso”, recordó.

Las relaciones con los usuarios también tienen un espacio especial en el libro, porque comenta Araya que se entraba una amistad entre operador y lector que puede llegar a durar años.

“Influencer” cultural

Una de las satisfacciones que le ha podido dejar el trabajo de operador del Dibamóvil a Araya, y que se reflejan en las páginas del nuevo libro que está construcción, es el hecho de poder ver a una generación de lectores en crecimiento.

“En 17 años he visto a papás que traían de la mano a niños de unos seis o siete años por ejemplo, y que se hicieron lectores y ahora ya de jóvenes están en la universidad estudiando carreras que tienen que ver con el mundo de las letras, y eso te pone a reflexionar porque nosotros como servicio quizás incidimos también en eso, y eso te da gusto”.

Experiencia periodística

Antes de ser el encargado de la biblioteca rodante regional, Araya laboró en diario El Ovallino por unos tres años, lo que le ofreciera la experiencia periodística para plasmar historias, entrevistas y crónicas con una mirada distinta.

“Luego de trabajar en diario El Ovallino por tres años, seguí haciendo reportajes independientes, y puedo asegurar que ese paso fue como mi escuela porque aprendimos a hacer muchas cosas, no solamente reportear de cualquier área, sino hasta la parte operativa. Y luego te va dejando una flexibilidad al momento de escribir y eso me sirvió para escribir mis experiencias en la biblioteca móvil”.

 

 

 

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