• Juan Carlos Vega: “El locutor debe ser como Cantinflas; debe entretener y al final de cada programa tiene que dejar una enseñanza”.
En pocas semanas el locutor cumplirá nada menos que 36 años de trayectoria. Uno de sus programas más emblemáticos fue “El correo de la noche”, premiado espacio que lideró durante 23 años.

Sólo 22 años tenía Juan Carlos Vega Ramos cuando decidió que lo suyo era la radio. Desde ese decisivo momento ya han transcurrido casi 36 años. 

Sin embargo el primer acercamiento a ese mundo ocurrió a los 18, cuando estaba por irse al Servicio Militar. Sus primeros pasos los dio en la Radio Loa, en donde en su primer día tuvo que anunciar el fallecimiento del ídolo musical Elvis Presley. Estar a cargo de informar esa trágica noticia le causó nerviosismo, “no sabía qué más decir”, recuerda.

El año 1982 Vega se trasladó con camas y petacas a la ciudad de Ovalle. En ese mismo periodo integró por corto tiempo las filas de Radio Norte Verde. Este hombre de radio reconoce que los ochenta no fueron simples para los locutores, sobre todo por el clima político imperante y lo hermético que era ese medio de comunicación, “eran años difíciles”.

Luego se trasladó a la ex Radio Amanecer, en donde estuvo 23 años conduciendo matinales  y un programa que los medios de la época calificaban como un verdadero hito radial; “El correo de la noche”. Vega confiesa que incluso por estos días la gente le pregunta cuándo volverá ese espaciopero él descarta que eso suceda. 

“El correo de la noche” estuvo 23 años al aire y para él fue un proyecto que marcó su trayectoria radial, “me emociona porque me trae muchos recuerdos buenos. Hay una cuota de algo sentimental con este programa porque se ayudó a mucha gente”.

En el espacio misceláneo - que iba desde las 20 hasta la medianoche y que después cambió su horario a la tarde -  primaba el humor blanco y la comunicación fluida con los radioescuchas,  “ahí nació la entretención para las personas que llegaban con problemas del diario vivir; tratábamos de alegrarles la noche”, explica.

De hecho recuerda que era tanto el fervor queel teléfono colapsaba para los mensajes y saludos.  En ese sentido confidencia que el programa incluso permitió que auditores conocieran a quienes serían sus futuros esposos y esposas. Tambiénen onomásticos y conmemoraciones especiales abundaban los regalos en la sala de locución. Además tuvo un rol solidario ya que ahínacieron múltiples campañas.

El 2002  “El correo de la noche” fue premiado como mejor programa comunal, galardón que Vega recuerda con gran cariño. Pero los reconocimientos no se quedaron sólo ahí ya que el  2013 se ordenó que una de las calles de Ovalle llevara nada menos que el nombre del emblemático locutor. Sin embargo hay un tercer hito que Vega identifica; el cariño de la gente o como él los llama “los amigos invisibles del aire”. 

Hoy por hoy este conocido hombre de radio está a cargo de cuatro espacios radiales. De lunes a viernes, entre las 10.30 a 13 horas lidera el espacio “Juntos en la mañana” por la Radio Nuevo Mundo. Ahí aborda diversa temáticas, “ahí hablamos de todo lo increíble, de todo lo insólito, de todo lo que uno desconoce. Aprende el auditor y también uno mismo”.  En la misma emisora entre las 15.30 a 17.30 está a cargo del programa de corte cultural y musical “Todo por la tarde”.

De lunes a sábado entre las13.30 a 15.30 está en la radio FM 100.1. “Ahí se habla de todo un poco pero con otro tipo de ritmo, de estilo”.  En tanto, el día domingo entre las 13 y 15 horas a través de la radio FM 100.1 conduce el programa “Chile entre cuecas y tonadas”, en donde aborda temas como la historia de nuestro país y sus personajes más típicos.

Pero eso no es todo, porque además de lo anterior, este prolífico hombre de radio es corresponsal del Departamento de Prensa de la Radio San Bartolomé.Acerca de la situación del mundo radial en la actualidad, Vega sentencia, “es bueno el diagnóstico, todas las radios tienen sus auditores. Cuando llega una radio nueva el 99.9% se dedica a escuchar esa radio, pero al pasar los días van volviendo a la radio de origen, con la que nacieron o se criaron”. 

Confiesa estar consciente del rol social que cumple, ya que afirma,  “el locutor debe ser como Cantinflas; entretener y al final de cada programa dejar una enseñanza”. Al mismo tiempo se refiere a lo que más le apasiona de ese medio de comunicación, “me gusta compartir a través del aire con los auditores y que nos permitan llegar a sus casas, al trabajo. Estar de alguna u otra manera junto a ellos”. 

Muchas son las anécdotas que ha vivido frente al micrófono, pero al relatar la que más le marcó se le pone la piel de gallina. “En el año 89’ estaba en el programa (“El correo de la noche”) y el controlador me dijo ‘lo buscan afuera’. Fui y me preguntaron ‘¿es usted Juan Vega?’, respondí ‘sí, con él’, ella me dijo ‘sabe… mi mamá quiere hablar con usted, ella es no vidente y tiene un cáncer terminal y el deseo de ella es conocerlo antes de morir’. Eso lo recuerdo como si fuera hoy. Es conmovedor”, recuerda emocionado.

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