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Roberto Rivas Suárez
Ante la realidad de la “fuga de talentos” o migración de profesionales a ciudades con mejores propuestas o condiciones laborales, los centros de educación superior de la provincia apuestan por resolver problemas locales y fortalecer las comunas

La fuga de talentos es una realidad histórica de la que muchos países latinoamericanos no han podido escapar. Jóvenes estudiantes dejan las regiones y comunas pequeñas para estudiar una carrera universitaria en las capitales y no regresan a sus ciudades a desarrollar su profesión.

Es un problema que se desarrolla por múltiples factores: oportunidades de estudio, ambiente laboral, ingresos económicos, desarrollo urbano o condiciones de vida, lo cierto es que según datos del Ministerio de Educación, la región de Coquimbo pierde más del 20% de los estudiantes que ingresan a la educación superior. Y eso es sólo en su etapa estudiantil.

Una de las aristas del desequilibrio tiene que ver con la oferta estudiantil, pues según un informe del PNDU ya en 2015 en la Región Metropolitana había una oferta de 6.200 carreras técnicas y profesionales;  mientras que en una región como Aysen existían solo 75.

En la Región de Coquimbo existen más de 20 instituciones de educación superior, tanto universidades como centros de formación técnica, que ofrecen una buena parrilla de carreras, y en Ovalle se han especializado varias para evitar que precisamente os estudiantes deban buscar opciones fuera de la ciudad.

Fortaleciendo la producción

En ese sentido el rector del Centro de Formación Técnica de la región de Coquimbo, con sede en Ovalle, Manuel Farías, explicó a El Ovallino que el norte de su institución es fortalecer la producción local resolviendo problemas de la provincia para garantizar que el egresado de la institución tenga siempre campo laboral sin necesidad de emigrar.

“Este es un problema estructural, que afecta a quienes tienen menos oferta educacional y menos actividad económica, menos industrias y plazas de trabajo. Lo que nosotros hemos hecho es mirar cuál es nuestro entorno, desde el punto de vista económico y productivo, y a partir de allí diseñar una oferta educacional que esté muy alineada con los requerimientos que tenga el sector productivo”, indicó Farías.

Por ello enfocó los esfuerzos en preparar a los estudiantes en las competencias que requieren los alumnos para desarrollar y fortalecer a la industria que los está esperando.

“Nuestro propósito no puede estar desconectado de los requerimientos de las empresas ni de los trabajadores. Nosotros queremos contribuir a que los jóvenes tengan una posibilidad de estudiar y de trabajar y desenvolverse en la misma provincia del Limarí, tanto en las empresas que existen como en las que ellos mismos pueden crear”, apuntó.

Indicó que las cuatro carreras que imparten, más otras tres que se pueden plantear en un futuro próximo, están pensadas en las posibilidades de crecimiento de la provincia: industrial, minero, agrícola y energética.

“Hace 8 o 10 años era impensable impartir una carrera de energías renovables, ahora es necesaria y con gran campo de trabajo porque está vinculada a una de las regiones que tiene mayor desarrollo en energías renovables en el país, y eso permite vincularse hasta de forma independiente a cualquier empresa”.

Calidad de vida en la mira

Por su parte el director de admisión del instituto Santo Tomás sede Ovalle, Mauricio Díaz, advirtió que uno de los factores de la migración profesional es porque el recién titulado busque, con el ímpetu propio de la juventud, conocer el mundo, adquirir experiencia y finalmente un mejor empleo fuera de su zona original, mientras que en contraste se encuentra el profesional que ya tiene muchos años de experiencia y que está dispuesto a tener, tal vez un menor ingreso pero regresar a su ciudad natal en alguna región determinada, a cambio de tener un ritmo de vida más pausado.

“Creo que las instituciones de educación superior (IES) deben estar atentas a los cambios que vive la sociedad para generar espacios de conversación e investigación que incentiven a quienes tienen inquietudes a ser parte del crecimiento de su ciudad, que sean verdaderos agentes de cambio y trasmisores de las inquietudes de sus pares o comunidad a la que pertenecen. Las IES deben dictar carreras que sean pertinentes a las actividades económicas del lugar donde están emplazadas ya que permite un mayor conocimiento de la realidad local y como aportar desde el mundo académico a resolver problemáticas a través de la innovación social que es una de las principales preocupaciones de las instituciones Santo Tomás”.

Indicó que esa oferta debe ir de la mano con los recursos que dispone el Estado para entregar becas y ayudar a financiar la carrera de aquellos jóvenes interesados en quedarse en la ciudad o que por distintos motivos no pueden salir de la misma.

“Además de la ayuda para financiar las carreras se debe contar con iniciativas del Estado, empresarios y universidades para contar con espacios de investigación que permitan resolver problemáticas propias de la zona. Con esta dinámica se fortalece los procesos de enseñanza-aprendizaje y se van, al mismo tiempo, generando nuevos conocimientos para dar respuestas a las necesidades de la comunidad”.

 

 

 

 

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