Crédito fotografía: 
Christian Armaza
De visita en Ovalle este pasado viernes para hacer entrega de una serie de bonificaciones en el marco del Programa de Recuperación de Suelos Degradados, la autoridad nacional del Servicio Agrícola y Ganadero se comprometió a seguir profundizando los alcances de este plan con el que se busca detener el proceso de pérdida de tierra fértil producto de la desertificación.

El 96% del territorio de la región de Coquimbo presenta niveles de desertificación que van desde un nivel medio hasta grave. Es la región del país más afectada por este fenómeno, el cual va generando la progresiva pérdida de la capa fértil de los suelos.

La degradación del suelo – proceso que viene dándose desde hace décadas en la zona con el desmonte de la vegetación nativa, y que se ha visto intensificado por el cambio climático y la escasez hídrica – ha afectado seriamente la actividad agrícola, limitándola cada vez más en su desarrollo en especial, en aquellos sectores como el secano en donde dependen casi exclusivamente de la lluvia, cada vez más escasa. 

Es en ese contexto que, ante el progresivo avance del desierto desde el norte, es que el Estado ha elaborado diversos instrumentos para detener este avance, destacando el Programa de Recuperación de Suelos Degradados, cuyos recursos han beneficiado particularmente a la provincia del Limarí.

Horacio Bórquez, director nacional del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, estuvo este viernes recién pasado en Ovalle para precisamente, hacer entrega a un grupo de agricultores de una serie de bonificaciones otorgados por este programa, para desarrollar diversas obras para la recuperación de los suelos. Y es que es el SAG el organismo encargado de implementar el programa a aquellos campesinos no usuarios de INDAP.

En conversación con El Ovallino, la autoridad nacional del SAG señaló que desde el inicio del programa “se viene trabajando durante años con este tema en la región”, siendo uno de los focos de esta iniciativa, el recuperar y contener el agua que se puede obtener a través de la lluvia o de las napas subterráneas a través de la construcción de microterrazas y norias.

“Aquí lo que hay que hacer es aprovechar el agua que tenemos aún, y de la cual, mucha perdemos. No podemos seguir perdiendo el 80% del agua que producimos, y de eso trata por ejemplo, los proyectos de otras instituciones como la CNR, como cubrir los canales y no perder agua por evaporación e infiltración de tal manera que este aprovechamiento se materialice” señala.

EL DESIERTO A LA VISTA

En ese contexto, Horacio Bórquez señaló que hoy lo importante es poner a disposición todas las herramientas posibles para evitar que el proceso de desertificación continúe intensificándose en una zona ya azotada por la sequía, y que en este aspecto como se explicaba al inicio de esta nota, es la más afectada del país.

“El tema del cambio climático nos hace mirar e investigar para ver cómo podemos cubrir aquellas tierras que están lamentablemente degradándose, pero a la vez, tenemos que tener en cuenta que esto se debe hacer paso a paso” sostiene el director nacional del SAG.

Bórquez advirtió en todo caso que en este tema “no hay milagro alguno, ni el Estado de Chile tiene los recursos suficientes como para transformar lo que es casi un semidesierto en una gran vergel. Pero estamos trabajando en ese objetivo y no vamos a dejar de trabajar en eso. Sabemos la importancia que tiene nuestro suelo en la actividad agrícola”.

La autoridad señaló que están al tanto “de la magnitud que tiene este tema en la región. De hecho, es cosa de recorrer la zona y ver que cada día se ve más erosión y más sequía”.

En ese sentido, Bórquez destacó que las iniciativas y trabajos contenidos en el Programa de Recuperación de Suelos Degradados se apliquen antes de entregar los recursos a los agricultores, lo que implica actuar con rapidez y “y tener la plena seguridad que los recursos son bien utilizados por los beneficiarios”.

¿MÁS o MENOS RECURSOS?

Una de las críticas que se escucharon durante la entrega de las bonificaciones  en Ovalle, fue respecto a las dificultades que tenían las comunidades agrícolas de la zona – que ocupan el 25% del territorio de la región – para acceder a los concursos que pone a disposición el programa.

Pero especial énfasis se dio también al hecho de que el programa durante este año sufriera un recorte en su presupuesto original, consistente en una disminución de 300 millones de pesos. La preocupación es que estos recortes puedan repetirse para más adelante.

Ante las dudas, el director nacional del SAG, Horacio Bórquez, señaló que la puesta en marcha, tanto del Programa de Recuperación de Suelos Degradados como de otras iniciativas, “dependen de los recursos que se nos asignen por ley” señaló. No obstante, la autoridad aseguró que “sé que vamos a tener un poco más de recursos. Todavía no me ha llegado la ley de presupuesto a mi oficina, pero incluso, podríamos llegar a recuperar los recursos que tuvimos años atrás”.

De momento indicó, la idea es “adelantar los concursos del programa, de tal manera que la gente tenga más tiempo para elaborar sus proyectos, y haga las cosas con mayor previsibilidad con el fin de aprovechar mejor los recursos para la mejora de sus tierras”. 

 

 

Buena evaluación del proceso de veranadas

Con los primeros grupos de crianceros ya viajando hasta la alta cordillera argentina, Hugo Bórquez – quien cumplió un destacado papel en la toma de acuerdos entre Chile y Argentina para permitir el ingreso de los crianceros chilenos a la valles andinos argentinos – realizó una positiva evaluación del proceso, tanto en la parte previa con el proceso de desparasitación de los animales, como al momento de realizar los trámites legales para cruzar la cordillera.

No obstante, para la autoridad nacional del SAG, no se debe dejar de lado, la posibilidad de conseguir “diversas fórmulas” para contar con pastos en nuestra región para alimentar al ganado caprino.

“La idea es que no necesariamente tengan que seguir cruzando hacia Argentina, y que tengamos el ganado bien mantenido durante todo el año, que podamos producir leche y queso durante todo el año, incluso, buscar fórmulas para producir carne por ejemplo. Tengo fe en que podamos tener más recursos para ir mejorando cada vez más esta actividad dentro de los posible” sostuvo.

 

 




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