• Apoyar la distribución de agua potable a las comunidades rurales que no tienen acceso a agua embalsada y recuperar los acuíferos son parte de las razones por las cuales se decidió reactivar el decreto de Zona de Catástrofe por la sequía.
La decisión fue justificada por la actual situación de las napas subterráneas – que aún no recuperan su nivel hidrológico - y asegurar el funcionamiento de los APR, especialmente en las zonas del secano.

Sorpresa causó la información aparecida en algunos medios nacionales, sobre la decisión del Gobierno de “reactivar” o prorrogar el decreto que declara a las regiones de Coquimbo y a 14 comunas de la región de Valparaíso, como Zona de Catástrofe a raíz de la sequía.  En relación a Coquimbo, la decisión oficial llamó la atención, pues durante el año 2017, las precipitaciones caídas mejoraron notablemente la capacidad de los embalses no sólo en Limarí, sino prácticamente en toda la región. De hecho, de todos los tranques, el de menor cantidad de agua embalsada que presenta es La Paloma, que supera ya el 80%. El resto, se encuentra a plena capacidad.  De esta forma, en declaraciones a Diario El Mercurio, el administrador del embalse La Paloma, Raúl Díaz, afirma que existe suministro de agua suficiente. “Estamos en torno a los 610 millones de metros cúbicos, y con los aprendizajes en cuando a eficiencia que nos dejó la sequía, tenemos aseguradas unas cinco temporadas”.  No obstante, el propio intendente Claudio Ibáñez, aclaró que la razón que motivó la reactivación del decreto de Zona de Catástrofe por la sequía, tiene que ver con asegurar la distribución de agua potable en aquellas zonas rurales que no cuentan con acceso al agua embalsada y por los acuíferos que, a pese a las lluvias, aún no se han recuperado.  “Efectivamente la ciudadanía podría percibir que ya no hay sequía, porque se acabó con las lluvias. Pero debemos aclarar que todo lo que es el agua acumulada en los embalses de toda la región de Coquimbo, sirven para resolver los problemas hídricos de los agricultores que tienen uso de esos derechos de agua, solamente de ellos” señala el intendente.  Ibáñez sostiene que fueron “los valles interiores los que soportaron una intensa y prolongada sequía y eso afectó severamente al sector de los pequeños agricultores, de los ganaderos o la pequeña minería. Hubo una gran reducción de los caudales aportantes de cada una de las cuencas hidrológicas, afluentes o cauces, o cursos de agua que abastecen a los centros poblados, y eso en general ha provocado un agravamiento de las condiciones de vulnerabilidad en esas zonas”. Por su parte, el diputado Matías Walker aseguró que la declaración de Zona de Catástrofe, es “totalmente pertinente”, pues “es cosa de ver la situación de distribución del agua potable para el consumo humano en las localidades rurales, en especial, del secano: las dificultades que ha tenido la ONEMI y los municipios, y también todo lo que significa entregarle recursos adicionales a la DOH para fortalecer todo el mecanismo de apoyo a los comités de agua potable rural”. “Las napas subterráneas, particularmente de los que se abastecen los comités de agua potable rural, siguen estando muy deterioradas. Tenemos un problema de sequía estructural en el secano, y por lo tanto, nos parece absolutamente pertinente y necesaria esta declaración de Zona de Catástrofe que esperamos que venga acompañada de los recursos necesarios” afirmó Walker. Es así como el decreto – firmado por el Ministerio del Interior – establecen entre otras medidas, un alivio tributario para pequeños mineros y facilidades para pagar multas por no uso de derechos de agua para agricultores y para ejecutar proyectos al respecto. 

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