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Dirigentes campesinos acusan que mientras las grandes agroindustrias siguen plantando cítricos, los pequeños agricultores montepatrinos han dejado de sembrar por no disponer de agua para el riego. Esperan más voluntad política para superar la crisis hídrica

La crisis hídrica que se instaló en la zona, y que afecta a los pequeños y medianos agricultores viene aderezada por algunos ingredientes negativos, como la nula presencia de lluvia y el alto costo de labores para la instalación de un pozo. Pero además, a juicio de dirigentes vecinales, de la poca disposición oficial para buscar una solución real y llegar con ayudas concretas hacia los más afectados.

Así lo refleja la presidenta de la Agrupación de Agricultores Sin Tierra del sector La Isla, en el embalse de La Paloma en la comuna de Monte Patria, Jessica Carrizo, quien explicó a El Ovallino algunas de las vicisitudes que atraviesan los pequeños productores.

“Los pequeños y medianos agricultores estamos todos afectados con la sequía, pero los grandes agricultores no se ven muy afectados, porque por lo que uno observa dentro de la comuna, ellos siguen plantando mandarinas, paltos, y nosotros los chicos siendo afectados por los ríos porque el agua llega hasta cierta parte nomás, porque a nosotros no nos puede llegar. Nosotros tuvimos la posibilidad de hacer pozos en el embalse, pero por el agua de acá mismo de la ribera del embalse, pero igual uno gasta mucho en hacer pozos, porque el agua se va bajando y nosotros tenemos que seguir invirtiendo plata para sacar más agua”, señaló la dirigente gremial.

Refirió que ella junto a su familia han gastado alrededor de un millón de pesos en la última temporada por concepto de instalación y trabajos del pozo, puesto que las labores oscilan cerca de los 40 mil pesos cada hora, pero que cada uno de los 50 socios debe costear entre cinco y siete horas para poder sacar agua para el riego en esa zona baja de El Palqui.

Contra viento

Señaló Carrizo que más allá de recibir algunos bonos esporádicos, han estado desprotegidos para enfrentar muchas de las vicisitudes y amenazas propias de la actividad agrícola a pequeña y mediana escala.

“Nosotros vamos a todo riesgo, porque debemos afrontar la quemadura en las heladas, a veces debemos sacar el producto a bajo precio porque el clima a veces no nos acompaña. Cuando llueve y sube el embalse, nosotros dejamos de sembrar y cuando el tranque baja nosotros bajamos. Así lo llevamos”, contó Carrizo, indicando que en la zona cada socio cuando siembra, lo hace en apenas una hectárea de terreno.

Mayor drama

Con respecto al sector de Las Américas, del cual no es dirigente de su gremio campesino sino socia, Carrizo señaló que los pequeños agricultores de esa zona ubicada un poco más alto que el tranque, se alimentan del Río Ponio para su siembra, pero que por razones obvias se ha mantenido seco, aunque también señaló a los grandes empresarios de tomarse el agua cotas arriba.

“Allá en Las Américas tenemos tierras y no podemos sembrarlas porque no tenemos agua. Allí para el riego estamos recibiendo la nada misma, hoy día estamos sin riego para el sector. Lo que podemos tener son cinco litros por segundo, así que si llega a un estanque principal, no llega al otro. Yo tengo como seis meses que no recibo agua, yo tenía porotos sembrados y los perdí, porque no tenía agua. Los que tenían hortalizas se les murieron. Allí varios colegas perdieron su siembra, hay otros que tienen parronales pero saben que no van a producir, entonces los riegan no para que produzcan, sino para que no se mueran. Si este año llueve se salvan para el próximo año”, lamentó Carrizo, señalando que los que pueden compran cargas de camiones aljibes para poder “mojar” las plantas cada tres o cuatro semanas.

En ese sector cada uno de los poco más de 70 socios puede sembrar dos hectáreas de terreno.

Voluntad política

Acusó que no han sentido un compromiso real por parte de las autoridades para sentarse con cada sector afectado, advirtiendo que los problemas de los pequeños agricultores no son iguales a los de los crianceros o a los de los apicultores, pues aunque todos se ven afectados por la misma causa, cada uno puede proponer soluciones diferentes.

 “Aquí debería haber voluntad política para poder solucionar y entregar un subsidio a la gente que no ha podido sembrar. O que nos otorguen prórrogas reales para poder cancelar las deudas que tenemos con los mismos organismos del Estado, pero la única facilidad que nos han dado es abrir más cuotas, pero al final la deuda está, y va a seguir aumentando año tras año. Nosotros le hemos pedido al Seremi de Agricultura que para ver si existe la posibilidad de condonación de deuda para todos los agricultores pero hasta este momento no hay solución, solamente la apertura de nuevas cuotas, pero tienen que dar una solución real a nuestro problema”, exigió la dirigente.

 

 

 

 

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