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Christian Armaza
Haciendo un llamado a los agricultores locales a tomar la iniciativa para salir de la crisis en que se encuentra el sector, el principal dirigente del gremio agrícola a nivel nacional llamó a la prudencia respecto a una eventual reconversión productiva en la zona, señalando que dicho proceso debe ir de la mano de continuar abriendo mercados para el agro a nivel internacional, así como el establecimiento de políticas claras en torno a infraestructura de riego y certeza jurídica para futuras inversiones.

Invitado por la Sociedad Agrícola del Norte, el actual presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura y ex director nacional de INDAP, Ricardo Ariztía, estuvo este jueves pasado en Ovalle, participando en un seminario en el cual, se debatió sobre el agua como un elemento clave para la actividad agrícola, además de realizar un análisis de las perspectivas y desafíos a los que se enfrenta la agricultura por estos días.

En ese contexto, el actual mandamás del mayor gremio nacional del agro, hizo un fuerte llamado a sus pares a privilegiar la iniciativa propia con el fin de elaborar proyectos novedosos que apunten en la dirección de sacar adelante la actividad, y que éstos, sean planteados al Estado en un contexto en donde éste, debe privilegiar otros intereses más urgentes que ir en ayuda de un sector específico de la economía.

Este punto de hecho, lo volvió a recalcar con fuerza en la entrevista que mantuvo con Diario El Ovallino, en donde, dado el contexto económico y político, es urgente que sean los propios agricultores en “tomar el toro por las astas”, y en donde la cooperación estatal, debe ser dirigida más bien hacia otros aspectos que faciliten la inversión, como son avanzar en capacitación laboral para aumentar la productividad y con ello, ser más competitivos.

“¿Dónde se producen los problemas? En el exceso de burocracia y de papeleo” comenta. “Nosotros vemos como los trabajadores pierden mucho tiempo, porque tienen que ir a sacar certificados de esto y de lo otro. Para que decir todos los procesos de finiquito de un trabajo que es tremendamente variado y cambiante de actividad en actividad” afirmó.

Ariztía señaló en ese sentido, que actualmente, existe disponibilidad de mano de obra para la agricultura, pero que se necesario seguir avanzando en contar con mano de obra capacitada, y “ahí es donde SENCE tiene una responsabilidad enorme” asegura.

El actual presidente de la SNA también recordó que la ayuda que el Estado brinda a través de INDAP no llega a todos los agricultores y que las vías de financiamiento a través de BancoEstado por ejemplo, son limitadas. “No tiene mecanismo ni tiene posibilidades de ir en ayuda como se solicita. Yo soy bien claro, porque no sacamos nada con crear expectativas de algo que al final del día no va a ocurrir” señaló.

RECONVERSIÓN COMPLEJA

Dada esa realidad, para el presidente de la SNA, algunas propuestas para salir de la crisis, como es la reconversión productiva del campo, resultan interesantes, pero muy complejas de implementar, en especial en relación a la crisis que en nuestra región viven los productores de uva de mesa Flame, y a la que se podrían sumar otras variedades de esta especie, como la Red Globe o la Crimson.

De esta forma, a los cambios de hábitos de consumo que se han registrado en el mercado mundial, además de la aparición de nuevos competidores en la producción de uva como Perú, a juicio de Ricardo Ariztía, la situación se complica cuando se suman los graves efectos que dejó más de una década de sequía en la región y la falta de financiamiento.

“Es fácil decir, ‘reconvirtámonos’, pero no es tan así. Porque resulta que estamos en una situación en donde los productores están descapitalizados, con variedades anticuadas y con escasas posibilidades de producir. ¿Cómo lo hacemos, si no hay disponibilidad de recursos, y las variedades nuevas tienen un costo muy alto?” se pregunta.

En ese punto Ariztía insistió en que debe ser la propia organización e iniciativa de los productores, los que entreguen las respuestas. “Aquí llegó el momento que seamos nosotros, el sector privado, los que lideremos las soluciones y le presentemos al gobierno definiciones que sean, no digo fáciles, pero que se puedan llevar a cabo. No podemos seguir pensando que el Estado va a resolver todos los problemas, pues sus roles son cada vez menores. Por lo tanto, llegó el momento en que nosotros abramos los ojos, actuemos, y nos pongamos de acuerdo para poder mirar hacia adelante” afirmó.

CERTEZA JURIDICA

En ese sentido, Ricardo Ariztía apuntó además a otros aspectos que a juicio de él, pueden alivianar el camino hacia la recuperación del agro: insistir en la apertura y búsqueda de nuevos mercados internacionales, profundizar la política de construcción de embalses y otras infraestructuras de riego, y asegurar la certeza jurídica, a través de la elaboración de un código de aguas “racional y simple”.

Particularmente crítico fue en estos últimos dos puntos, pues, respecto a la política de embalses, aseguró que “no ha sido prioridad ni en este gobierno, ni en los anteriores. Contamos con algunas cuencas de vital importancia, pero llevamos más de 40 o 50 años discutiendo”.

El máximo dirigente gremial del agro explicó que a nivel mundial “hay inversionistas dispuestos, vía concesiones u otras alternativas, a construir los embalses que el país no puede hacer” una posibilidad que plantea ante las urgencias que el Estado debe atender en otras áreas de la vida nacional.

Respecto al debate abierto por el código de aguas, Ariztía reitera que el agro requiere de un instrumento legal que asegura la certeza jurídica de las inversiones. “No juguemos a la letra chica, que es hablar de derechos de agua indefinidos, en vez de derechos perpetuos, lo que ya nos pone en alerta a los agricultores. Porque indefinido quiere decir que es el Estado el que tiene la facultad de caducarlos. Perpetuo no, porque eso implica que usted es el dueño” expresa.

En ese sentido, explica que la posición de la Sociedad Nacional de Agricultura es por mantener la perpetuidad de los derechos de agua y acusa arbitrariedad respecto al número de años de concesión de los derechos que propone el proyecto (30). “¿Por qué no 20 o 50 años? ¿Por qué se define una cifra arbitraria? ¿Qué va a pasar en el año 25 o en el año 29? Hay una serie de consultas o dudas que a cualquier persona le nacen” asegura.

Junto con defender la labor que han hecho las juntas de vigilancia y asociaciones de canalistas en la administración del agua para riego, Ricardo Ariztía lamenta que la discusión por el código de aguas haya tomado un cariz que a su juicio es “ideológico”.

“Un sector de la ciudadanía - para ser muy claro, la izquierda en general - dice que el agua debe ser del Estado, y éste debe administrarla. Y otro sector dice que no, - por sentido común, por ser de derecha - el agua es propiedad de cada uno de los agricultores. Y ese tema se comienza a abordar ideológicamente, pero no desde el punto de vista productivo propiamente tal” asegura.

Para este histórico dirigente del agro, que el agua pase a ser administrada por el Estado no asegura que vaya a ser mejor respecto a como lo han administrado los privados, pero que al final, el tema “se tendrá que resolver en el parlamento. Pero esperemos que prime la sensatez y la racionalidad para que sea lo mejor para el país”.

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