• 500 alumnos forman parte del Colegio Santa Teresa de Jesús. Crédito: Cedida
  • Fue fundado hace 33 años.
El recinto fundado el 13 de noviembre de 1984 y que cuenta hoy con una matrícula de 500 estudiantes, utiliza la tecnología como puente en los aprendizajes. Las habilidades de programación de sus alumnos han sido reconocidas a nivel nacional.

34 años de trayectoria cumplirá el próximo 13 de noviembre el Colegio Santa Teresa de Jesús. Actualmente alberga a 500 estudiantes.

“Comenzamos como una alternativa a lo que había en ese entonces. Nos iniciamos solamente con el nivel básico, después incluimos la enseñanza media. La característica era que atendíamos a una población media  a media baja y que era subvencionado con un aporte del apoderado que era mínimo”, recuerda sobre los inicios el director Samuel Bozzo.

Hace sólo unos meses este colegio pasó a ser particular pagado. Sobre esa modificación el director asegura, “con la Reforma (Educacional) se dio la situación de que teníamos que optar; cerrábamos el colegio, continuábamos subvencionado o nos hacíamos particulares. Para continuar como subvencionado necesitábamos hacer una fundación sin deuda pero yo tengo un convenio con el ministerio (Mineduc) donde sí tengo crédito en el banco. Eso me impidió seguir subvencionado, el único camino que nos quedó para continuar con el colegio era ser particular”.

Una educación acorde a los tiempos

En este establecimiento decidieron tomar la tecnología como un importante aliado dentro de los aprendizajes. “Los alumnos que atendemos no son los mismos que hace 15 años atrás, por lo tanto, en la parte técnico pedagógica hay que hacer cambios. En los últimos 5 años la tecnología avanzó más de lo que había sido 100 años atrás, lo que implica que en este momento no sacamos nada con seguir luchando contra el televisor o el celular”, sostiene el director.

De esa forma actualmente los estudiantes desarrollan y aprenden de  Programación y además incorporan elementos tecnológicos en sus deberes como alumnos. “Las tareas se las hacemos en el celular. Por lo tanto cuando están ejercitando, están jugando, pero aprendiendo matemáticas. La tecnología nos entrega toda la información  y estadística completa cuáles son los aciertos,  desaciertos y deficiencias de los alumnos. Entonces cuando están jugando”, cuenta.

Este trabajo ha rendido buenos frutos, ya que hay que destacar que el año pasado los estudiantes del recinto fueron premiados en un certamen de Programación organizado por Samsung.

Este interés por las nuevas herramientas, también ha conquistado a la plana de profesores. “Lo que iniciamos primero sólo con los alumnos pasó a ser con los profesores  y los alumnos (…)  En este momento estamos haciendo un trabajo de coaching y de neurociencia con los docentes para que podamos ponernos a la altura de nuevas tecnologías y en primer lugar saber cómo funciona el cerebro”.

Bozzo indica que pretenden que en el futuro que los juegos educativos puedan también abordar otras áreas además de la matemática, por ejemplo,  lenguaje, ciencias, química, todas las áreas.

Este aprendizaje también considera al núcleo más cercano de los estudiantes. “Los primeros educadores y quienes enseñan los valores son la familia. El trabajo en conjunto tienen que ser  colegio-familia-alumno”, dice.  

 

 

 

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