Tres jornadas de bailes y celebraciones, se vivieron en Arica durante el fin de semana. El emprendimiento también fue parte importante de esta tradicional conmemoración.

Comparsas, cultura, colores y trajes llenos de identidad, fue lo que presenciaron los más de 150 mil espectadores del Carnaval Andino “Inti Ch’amampi” o, también denominado, “Carnaval: Con la Fuerza del Sol 2018”, que se celebró el 26, 27 y 28 de enero pasado.

Actividades e importantes presentaciones artísticas, fueron el plato fuerte de esta iniciativa que es considerada una de las fiestas más importantes de Chile y el tercer carnaval más grande de Sudamérica. No sólo bailarines, sino que también muchos emprendedores sacan provecho de esta gran celebración para ofrecer sus mejores productos y servicios.

Este año, cerca de una veintena de microempresarios que son parte de Fondo Esperanza (FE), comunidad de emprendimiento solidario más grande de Chile, participaron activamente de la festividad, ya sea como bailarines, vendedores ambulantes o en la previa confección de trajes para los danzantes. Todos ellos, protagonistas de carnaval nortino.

 

Emprendedores de tradición

Microempresarios andinos se planificaron, e incluso adelantaron la compra de materiales y lentejuelas para los coloridos trajes típicos del carnaval. Si bien es cierto, muchos de ellos viven en el anonimato, de no ser por sus habilidades de confección, muchos bailarines quedarían sin vestimenta.

Félix Calle, es un emprendedor de Fondo Esperanza que lleva seis años trabajando junto a su familia en los vestuarios de diferentes agrupaciones del carnaval. Su empresa, llamada “Chakana”, dedica varios meses para crear delicadas piezas para la fiesta.

“Trabajamos con material comprado directamente en Bolivia. Este año hicimos alrededor de 150 trajes, con mi pareja, mi cuñada y varios miembros de mi familia. Durante el año, hacemos costuras, también ropa institucional y tenemos una banquetería, que lleva el mismo nombre de nuestra empresa”, comenta.

Además, el emprendedor también participa del evento: “Llevamos 17 años bailando. Es una tradición familiar. Nunca hemos dejado de hacerlo y esperamos poder seguir por mucho tiempo más”,  manifiesta.

Dedicada al mismo rubro, Mónica Díaz, nos cuenta que su vida emprendedora ha girado en torno a las danzas típicas de la zona. “Llevo 25 años confeccionando trajes. Es el emprendimiento de toda una vida. Este año hice más de 30 vestimentas de payaso carnavalero, que es el personaje que se dedica a jugar con los niños durante el pasacalle. Definitivamente es un trabajo bien bonito, que tiene un bello resultado”, dice.

Sobre el carnaval, Mónica cuenta que fue, como todos los años, una experiencia extraordinaria. “Me encantan estas fechas. Yo la gozo, inclusive, el próximo año quiero vivir la experiencia de bailar en alguna agrupación”, enfatiza.

Por otro lado, también hubo emprendedores que se dedicaron a la venta de productos durante la celebración. Tal es el caso de Omar Motta, quien vendió anticuchos durante los tres días del Carnaval.

“Me fue súper bien. Vendí todo y dupliqué mi ganancia, lo cual es súper bueno para los trabajadores independientes. Logramos la meta que nos habíamos propuesto con mi madre, como comerciantes del carnaval”, expone.

 

Sobre Fondo Esperanza

Fondo Esperanza es la comunidad de emprendimiento solidario más grande de Chile, con más de 15 años de trayectoria, se encuentra trabajando por cumplir el sueño de más de 115 mil emprendedores, provenientes de 250 comunas y atendidos en 56 oficinas, desde Arica a Chiloé.

Fondo Esperanza cambia la vida de las personas y de quienes las rodean.

Más info en www.fondoesperanza.cl

 

 

 

 

 

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